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El ojo de Sevilla

El ojo de Sevilla
lunes, 7 de diciembre de 2009
Hace alrededor de un año tuve la ocasión de charlar con Cayetano Aníbal González, hijo y sobrino de Cayetano y Aníbal González respectivamente. En su casa de Granada, donde reside, me contó que conservaba numerosos bocetos originales de que su padre realizó para las cofradías de Sevilla, sobre todo de la Amargura, el Silencio y Pasión. Me comentó que tenía este boceto, perteneciente a una pieza de la Hermandad de la Amargura, y que estaba dispuesto a donarlo al archivo de la corporación. Pero, ¿algún hermano o no hermano sabe qué es?


domingo, 8 de febrero de 2009
Publicado en la revista Pasión en Sevilla
Tras siete años de preparación, la Hermandad de la Amargura presentó el pasado 18 de diciembre dos tomos de alta calidad dedicados a la historia y al patrimonio de la corporación, donde destacan importantes fotografías inéditas y crónicas de los acontecimientos que han sucedido en San Juan de la Palma

JAVIER MACÍAS
Cómo resumir los más de tres siglos de historia de una cofradía en 600 páginas. Cómo definir con palabras la excelencia más sublime hecha cofradía, desde la Cruz de Guía hasta la música. “Amargura. La Hermandad de San Juan de la Palma” consigue, tras siete años de duro trabajo, condensar en dos tomos la historia, el patrimonio y la antropología de esta señera cofradía del Domingo de Ramos.

En el año 2001, la Hermandad de la Amargura comenzaba a preparar los actos para celebrar el L Aniversario de la Coronación de la Virgen, en 2004. Para entonces, la Junta que presidía Fernando Peinado Sánchez de Lamadrid comenzó a vislumbrar la posibilidad de sacar a la luz un libro que recogiera todos los aspectos de la corporación. Aunque en un principio parecía factible, se hizo necesario retrasar la edición para más adelante por las dificultades que planteaba una obra de esta envergadura.

Los trabajos de preparación duraron hasta el 21 de noviembre de 2008 –día que se conmemora el aniversario de aquella importante efeméride-, justo cuatro años después de la fecha prevista, cuando se terminaron de imprimir las 1.000 copias que la Hermandad ha estipulado para su primera edición. El libro, que fue presentado y puesto a la venta el pasado 18 de diciembre, ha vendido ya más de 200 unidades. Y es que, para lo hermanos de San Juan de la Palma, se ha convertido en el regalo de estas Navidades.

Con Carlos Colón como prologuista y un importante elenco de autores expertos en diferentes ámbitos, entre los que se encuentran muchos hermanos de la Amargura, se desarrolla en dos tomos que se dividen, a su vez, en cuatro bloques: el primero sirve de introducción a la obra, definiendo cada uno de los aspectos de la corporación. Le siguen, por este orden, el bloque dedicado a la historia y un estudio antropológico de los hermanos a lo largo del siglo XX. El último bloque está destinado al patrimonio que, a la par de incluir descripciones de todas las obras de arte –desde la imaginería a la música-, presenta fotografías de todas ellas. Los bloques primero, segundo y tercero forman parte del primer volumen, mientras que el segundo volumen se ha destinado completamente al patrimonio.

La definición de un canon
“Cómo San Juan de la Palma hiere de belleza”. Así se titula el prólogo de Carlos Colón, que concreta con palabras el significado que tienen las imágenes, la cofradía, los pasos, el exorno, la música y toda la hermandad.

“Por eso si las cosas se hacen bien, si la cofradía brota de sus Imágenes, todo lo que integra –túnicas, insignias, cortejo, pasos, música, exornos- es un eco del misterio que estas Imágenes proclaman. Y en San Juan de la Palma, como es fama en Sevilla, las cosas se han hecho bien”. De este modo, en forma de siete escenarios de la corporación, va tratando los aspectos de la misma.

La historia
La Amargura se fundó en 1696 en la parroquia de San Julián. Sin embargo, la realidad que forma la actual corporación viene de más atrás, con la Hermandad Sacramental de San Juan de la Palma. Se establece, así, un primer capítulo dedicado a los orígenes de la Sacramental hasta la fundación con la de Penitencia, que es tratada en un capítulo posterior. Estos dos monográficos representan el primer estudio que se realiza sobre la Sacramental, por lo que descubre aspectos inéditos hasta ahora. En el primero de ellos, se recogen datos interesantes como las fusiones con otras dos corporaciones, sus actividades y cultos, así como la vinculación que con ella tuvieron personajes de la talla de Hita del Castillo.

Por su parte, el capítulo sobre la fusión, indaga en los cultos en honor al Santísimo que ha venido desarrollando la Hermandad de la Amargura a partir de la unificación. Este interesante estudio, a su vez, va acompañado de una serie de fotografías que reflejan la realidad social de la época.

En cuanto a la historia de la hermandad de penitencia, comienza con un capítulo en el que se analizan las claves de la fundación de la Amargura, en San Julián y de sus primitivas reglas. En él, se indica la posibilidad de que “la aparición de la hermandad, en la última década del siglo XVII, no supone una nueva fundación, sino que se trata de un resurgimiento o nueva creación de otra hermandad más antigua: la de la Hiniesta”. Por otra parte, también se da pie a otra hipótesis que contradice la anterior, abriendo la posibilidad de que tanto la Hiniesta como la Hermandad del Silencio –como se conocía originalmente a la de San Juan de la Palma-, convivieran en San Julián. Por último, el capítulo trata las razones del traslado hasta el templo actual.

El siglo XVIII trajo consigo la inestabilidad a la corporación. En el apartado que trata esta primera época de la Hermandad de la Amargura, se explica cómo se fue consolidando en San Juan de la Palma, pasando por etapas oscuras hasta llegar al año 1808, cuando diversos avatares como la llegada de un “nuevo régimen” y la invasión francesa, dejaron casi inactiva a la corporación. Durante este siglo se incorporó el grupo escultórico de la Virgen con San Juan. De hecho, se cuenta que fue en 1708, cuando aparece por primera vez en un inventario la existencia de una talla de candelero que, probablemente más adentrado el siglo, fue adaptada por Hita del Castillo para conseguir establecer ese diálogo imposible con el Discípulo Amado.
El siglo XIX comienza con el resurgir de la hermandad, en 1828, de la mano de un grupo de jóvenes entre los que se encontraba uno de los mayores benefactores de la historia de la cofradía, como fue Mariano de la Cuesta, que también ocupó el cargo de mayordomo. De entre todos los acontecimientos de esta etapa, destaca el conocido incendio del paso de palio cuando éste transitaba por la Plaza de San Francisco, en 1893.

Este incidente da paso a un nuevo siglo, el XX, donde la hermandad crece en todos sus ámbitos hasta convertirse, muy pronto, en una de las más importantes de la ciudad. Este capítulo, que empieza con la codificación del estilo del “Silencio Blanco”, donde los nazarenos unifican sus hábitos y se conforma el ideario actual de la cofradía, termina con uno de los mayores hitos: la coronación canónica. En este capítulo, además de desvelar estos dos acontecimientos, va apuntándose el engrandecimiento del patrimonio, desde el paso de palio azul de Rodríguez Ojeda, canon de toda su obra posterior, hasta el actual paso de palio, pasando por los cambios en el misterio y la música procesional, con el nacimiento del himno de la Semana Santa: la marcha “Amarguras”. Es aquí donde tres genios configuran todo el patrimonio de la corporación: Cayetano González, Rodríguez Ojeda y Font de Anta. Esta primera mitad de siglo supone la parte más prolija de todas en cuanto a acontecimientos, dados los acaecidos con la Guerra Civil cuando tuvieron que ser ocultadas las imágenes en la calle Marqués de Paradas, la efímera existencia de una centuria romana tras el misterio y la salida extraordinaria de la Virgen, junto con la Macarena y el Valle con motivo del patronazgo de la Virgen de los Reyes, en 1946.

Las bodas de plata y oro de la coronación canónica, sirven para encuadrar las dos últimas etapas de la historia, divididas en sendos capítulos. En el primero, que analiza todo lo acaecido hasta 1979, se estudia de manera destacada las relaciones que la corporación mantenía tanto con la Archidiócesis –por el cardenal Segura-, como con el Régimen –por Luis Ortiz Muñoz-; la instalación del retablo mayor para situar a la Virgen en la presidencia del templo, el traslado al Hospital de los Viejos por obras en San Juan de la Palma, el mantenimiento del patrimonio, la construcción de la casa hermandad y la creación de la cuadrilla de hermanos costaleros y del grupo joven.

Por último, el apartado que analiza la historia reciente de la corporación. En forma de crónicas se distribuyen algunos de los acontecimientos como las restauraciones de la imágenes, la salida frustrada de 1982, cuando la lluvia se cebó con el paso del Señor o los actos del tricentenario de la hermandad. La visita de la Virgen al Convento de las Hermanas de la Cruz, con motivo de la canonización de Santa Ángela y los fastos del 2004, con motivo del L aniversario de la coronación, ponen punto y final a este bloque temático.

La antropología, por su parte, es explicada tomando como punto de partida el año de la coronación de la Virgen hasta la actualidad e incluye gráficos sobre los sectores de la ciudad, en los que residen los hermanos.

El patrimonio
El tomo segundo de la obra llama la atención tanto por el contenido informativo como por el gráfico. Muchas de las piezas materiales, musicales o literarias de la hermandad son analizadas pormenorizadamente por diversos expertos en materia de bordados, platería, insignias, imaginería, restauración, cerámica, pintura, literatura y música.

El Arte en San Juan de la Palma, constituye uno de los principales conjuntos de toda la ciudad. Según el hermano mayor, José Luis del Pueyo Ortiz, “ha sido difícil plasmar en un libro todo el patrimonio de la hermandad, con fotografías incluidas”.

Todo este trabajo se concluye con un índice onomástico que ha realizado Amparo Rodríguez Babío.

Las restauraciones de las imágenes

El libro de historia y patrimonio de la Amargura descubre aspectos desconocidos de la hermandad. De entre todos ellos, cabe destacar dos capítulos recogidos en el segundo volumen referentes a las restauraciones de las imágenes, a mediados de los noventa en el I.A.P.H., que están realizadas por los propios restauradores.

Fuensanta de la Paz Calatrava restauró, en 1995, la imagen del Señor del Silencio en el Desprecio de Herodes. En este capítulo detalla los aspectos técnicos de la intervención e indica el estado de conservación que tenía la talla cuando llegó al Instituto y el tratamiento realizado tanto en el soporte como en la policromía, detallando que “la posibilidad de acceder al antiguo cuerpo del Señor, nos aportó valiosos datos que han quedado documentados. Entre otros se detectó la presencia de la policromía original”.

Por su parte, Joaquín Cruz Solís, que restauró en el mismo centro tanto la imagen de la Virgen como la de San Juan, plasma el informe final de la intervención. Como él mismo detalla, “el problema más importante y de más responsabilidad que tenía la restauración de la imagen era, sin duda, la limpieza del rostro y cuello, ya que se encontraba su policromía totalmente desentonada con zonas excesivamente limpias por desgastes que contrastaban con otras con repintes y manchas oscuras que perturbaban la contemplación de su bellísimo rostro. (…) En el I.A.P.H., se obtuvo con ordenador delante de la Comisión de Seguimiento una reconstrucción virtual de la limpieza del rostro, tomando como base colorimétrica la zona anterior de la oreja derecha”.

En ambos capítulos aparecen espectaculares fotografías de las intervenciones de los titulares, algunas realizadas por los mismos restauradores.

“Amarguras” en la zona roja
Como dato curioso, mientras las imágenes de la Amargura se exiliaban en cajones en un almacén de la calle Marqués de Paradas, en la Barcelona republicana sonaba “Amarguras”.

Cuando el gran sevillano D. Antonio Filpo estaba en Barcelona durante el dominio republicano, oculto en un inmueble de las Ramblas, oyó una marcha a lo lejos y no podía creer lo que sus oídos escuchaban: “¡Amargura en la zona roja, sin Dios!”… Cuenta el periodista –Pedregal- que todo el amor a Sevilla del señor Filpo “se le subió del corazón a los ojos”… “Y era un entierro en el que unos músicos (algunos de ellos sevillanos) iban tocando la famosa marcha, que canta, con tristezas, a la Madre de Dios”.
martes, 27 de enero de 2009
Entrevista_ Francisco Vélez
(Delegado del Domingo de Ramos)

(Publicado en el boletín de la Hermandad de la Amargura)
Fotografía: Macarena Garrido

-Vuelve al Consejo de Cofradías, ¿cree que estos años son especialmente complicados con los cambios que se están solicitando o produciendo?
Yo creo que siempre que se acomete una responsabilidad de este tipo te encuentras con nuevos problemas que surgen. Además, al estar en una época muy cambiante en todos los sentidos, incluido en el mundo de las cofradías, nos encontramos con varios desafíos. Tenemos el tema de la incorporación de nuevas hermandades o los posibles cambios en la Iglesia diocesana.

-¿Cómo fue su designación?
Yo no pertenecía a ninguna candidatura. Fue una propuesta que me hicieron los hermanos mayores del día. Una noche me llamó Antonio Barrero –hermano mayor de San Roque-, que actuó como portavoz del resto de hermanos mayores del Domingo de Ramos. Me dijo que habían pensado en mí pera ser la persona que coordinara el día. La verdad es que acepté porque, a pesar de que tengo mucho trabajo y de que salí un poco cansado de mi etapa anterior, que dije que no volvía más, me entró el gusanillo y acabé aceptando. Para mí es un honor.

-¿Vio positivo el hecho de que hubiera tres candidaturas para el Consejo?
Es complicado este tema. Creo que los nuevos estatutos deberían de estudiarlo a fondo. Cuando hay varias candidaturas, con el tiempo siempre tiene sus pequeñas secuelas.

-¿Sería positivo que los delegados de día los eligiera también el Consejo de Cofradías?
Esa cuestión no se ha planteado. Es cierto que los estatutos necesitan una revisión a fondo y cambiar algunas cuestiones. Mi opinión es que, al igual que en las hermandades, las candidaturas deben ser cerradas, porque el hermano mayor o presidente del Consejo de Cofradías debería ir con su equipo cerrado. Esto evitaría posibles problemas que surgieran.

-¿La situación actual es problemática a la hora de tomar decisiones?
Debe imperar la democracia y la libertad de voto. Creo que ésa es la grandeza de cuando se elige algo entre varios. Si no sería un “ordeno y mando” y todo el mundo vota lo mismo. Me parece bien que cada uno tenga su opinión y creo que la forma de elegir al pregonero actualmente es absolutamente correcta. Lo eligen la Junta Superior del Consejo y los ocho delegados de día. Sin embargo, me parece que con el Via Crucis sí hay que cambiar la forma. En ésa votan los veinte miembros de Consejo, entre los que se incluyen los delegados de gloria y sacramentales. Creo que el sistema de elección de la imagen para el Via Crucis debería ser distinto porque cada vez quedan menos hermandades y puede que alguna se sienta mal cuando no resulta elegida. Habría que hacer algo para que fuera de una manera más objetiva.

-En esta línea el hermano mayor del Museo, planteó la posibilidad de que se hiciera por orden de antigüedad de las imágenes cada día de la Semana Santa que no hayan salido.
Ésa es una posibilidad. Lo que sí está claro es que hay que cambiarlo para evitar los disgustos que pudieran llevarse las hermandades. Además, de esta forma cada hermandad sabría cuando le toca.

-¿Cuándo se tratará el tema de la modificación de los estatutos del Consejo?
Próximamente habrá una asamblea con los hermanos mayores. Son ellos quienes tienen esa competencia. El Consejo lo que hace es convocar la asamblea, presidirla y formar la comisión –que estaría compuesta por los cuatro miembros de la Junta Superior, cuatro miembros de las hermandades de penitencia, dos de gloria y dos de sacramentales-.

-El Domingo de Ramos es uno de los días con más nazarenos y con más aglomeraciones, ¿será más difícil que el Miércoles Santo?
Así como el Miércoles el escollo importante que se consiguió superar era el de la calle Cuna, por donde pasaban todas las cofradías, el Domingo de Ramos tiene un punto negro muy conflictivo que es el de la Cuesta del Rosario. Por allí, cada hermandad tira para un lado y las aglomeraciones que se forman son muy complicadas de mover para que pase la siguiente cofradía. Otro problema es que es el primer día de la Semana Santa y es cuando todo se estrena. Es cuando surgen problemas de obstáculos imprevistos y que se corrigen para que no afecte a los otros días.

-¿Le cogerá esa ampliación de la carrera oficial? ¿Lo ve conveniente?
El debate y los trabajos preparatorios van a ser inevitables y nos cojerán en estos cuatro años. Otra cosa es lo que tarden. Hay un compromiso con el Ayuntamiento para que se estudie después de la próxima Semana Santa, de cara a 2010. No sé cómo se resolverá. Yo, personalmente, creo que está bien como está, porque habría muchas hermandades que se verían afectadas. No obstante quien tendrá que tomar la decisión serán las hermandades y no el Consejo. Al Domingo de Ramos no le afectaría tanto como a otros días, aunque sí habría alguna hermandad que lo sufriría de manera importante.

-La Amargura.
Prodigiosa. Tanto como hermanad, sus imágenes… le tengo un cariño tremendo. Ahí me puede la razón y el corazón. Normalmente la veo en la entrada y por los palcos. Recuerdo una época que la veía cuando pasaba por la calle Cervantes. Era prodigioso ver ese barco por allí. Espero que este año pueda verla también en esos sitios, porque yo acabo cuando sale El Amor de la Catedral y me dará tiempo. Aunque hasta que no entren todas, como me pasaba el Miércoles Santo, no estaré tranquilo y no soltaré el móvil.

-Veo que le tira la calle Feria…
Muchísimo, allí nacieron mis padres, mis abuelos, nací yo también. La calle Feria es una gran parte de mi vida.

PERFIL
“La calle Feria es parte de mi vida”. Francisco Vélez de Luna sigue la tradición de su antecesor en el cargo, José María Lobo Almazán. Un hombre de 55 años, criado en Caño Quebrado, bautizado como toda su familia en San Juan de la Palma. Un templo que lo vio crecer profesionalmente -estudió Derecho con nuestro hermano Javier Prados- y como cofrade. Era hermano de pequeño pero, como muchos niños del barrio que ansiaban vestirse de nazareno, acabó en Montesión. Con el tiempo se hizo hermano de Vera Cruz, la hermandad de Concha, su mujer. Con ocho años de experiencia como Delegado del Miércoles Santo, el Domingo de Ramos disfrutará de la experiencia y amabilidad de este gran cofrade.
viernes, 9 de enero de 2009
Si estás interesado en leer la entrevista, realizada el pasado miércoles 7 de enero, pincha en este enlace, mete el código de tres caracteres en la parte de arriba y espera a poder descargarla gratuitamente.

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Publicado en la revista Pasion en Sevilla

La Semana Santa guarda, aún, muchas historias por desvelar. Cuentos que suceden en secreto y que se diluyen con el tiempo pero que, gracias a las fotografías, nunca desaparecen. Retratos inéditos o poco conocidos que esconden matices imposibles y cuya misteriosa aparición los convierte, en algunos casos, en mitos. Historias de las que se han especulado situaciones excepcionales. Hagan sus apuestas y resolvamos el enigma

JAVIER MACÍAS
Se trata de un juego. Como aquellos pasatiempos en los que hay que averiguar las diferencias entre dos fotos que esconden matices distintos. En muchos casos, estas instantáneas son situaciones imposibles inventadas por mentes creativas. A priori, cuesta determinar si son ciertas o no. Son situaciones confusas sobre nuestras cofradías, con intrahistorias excepcionales. Quién pudiera imaginar que la Virgen de la Quinta Angustia apareciera bajo palio. ¿Y la Virgen de los Dolores y Misericordia bajo el palio del Baratillo? Se trata de momentos puntuales de la memoria histórica de nuestras cofradías, captados por cámaras anónimas, en algunos casos y, en otros, fotógrafos de gran prestigio en nuestra ciudad. Algunas de estas historias tienen nombre y apellidos, otras están completamente extraviadas en fecha y datos.
Algunas de estas fotografías se hicieron por mera probatura, para ver cómo quedaba una imagen de una determinada manera pero que, debido a la cortina secreta que las tapaba y a la falta de información en su momento, se han generado distintas versiones, algunas incluso mitos. Se trata pues, de devolverles el reconocimiento histórico y de resolver el enigma.
Fuera del misterio de estas fotos inéditas o poco conocidas, se muestran también algunas instantáneas en las que se pueden apreciar elementos que no concuerdan con lo consuetudinario de nuestras cofradías. En este caso sí se hicieron públicas, pero no por ello dejan de ser extrañas. Se relatan situaciones circunstanciales, que desubican al observador porque no es lo habitual. Cabe preguntarse, pues, el porqué de esa foto.

Top secret
Así podrían venir marcadas estas fotografías inverosímiles. Las costumbres de las hermandades cambian, están en continua evolución según las modas del momento. No es de extrañar que el probar una imagen en una situación insólita puede que hoy fuera inconcebible, pero antes era común.
Las cofradías de Sevilla, tal y como las conocemos actualmente, no gozaban del esplendor que las catapultó en los años ochenta. De hecho, las vicisitudes por las que muchas pasaron desde la posguerra obligaban a pensarse muy bien si embarcarse en proyectos costosos o seguir tal y como estaban.
Para solucionar este dilema, el préstamo entre hermandades era habitual para hacer aquellas probaturas que fueran convenientes para decidirse si emprender o no ese proyecto. Si a estos préstamos les sumamos la fotografía y el paso del tiempo, llegamos a situaciones que, actualmente, serían imposibles de hacer realidad. En otros casos, no había necesidad de probar nada, sólo la curiosidad por obtener una estampa nueva.
Dentro de este grupo podría estar una historia fugaz ocurrida en la Magdalena. Como era habitual, las hermandades de la Quinta Angustia y el Calvario, que mantenían una relación extraordinaria, procedían al desmontaje de sus pasos al mismo tiempo. No es de extrañar que, pasada la Semana Santa, estas buenas relaciones se materializaran en experimentos con imágenes incluidas. Los hermanos de la Quinta Angustia que se encontraban presentes en uno de esos desmontajes, a mediados de los setenta, vieron la oportunidad perfecta para probar a su Virgen en un paso de palio. El momento, que quedó enmarcado para la historia, fue tan rápido que podría parecer un montaje o algo incierto, pero ocurrió así en realidad.
La curiosidad por ver a la Virgen en un paso de palio motivó la prueba. En la foto, realizada por José Luis González, se observa el palio con la cera gastada, lo que induce a saber que fue tras la Semana Santa. Pocos hermanos lo saben a ciencia cierta. Muchos especulan sobre el porqué, la fecha y sobre quiénes fueron los protagonistas de aquel hecho. Hay quien piensa que pudiera haber cierto interés por probarla de este modo y, así, plantear un debate para sacarla en un paso de palio. Sin embargo, formando parte del que es considerado por muchos como mejor misterio de la Semana Santa, hace difícil pensar que los hermanos tuvieran un interés más allá de la mera probatura.
Por San Andrés también hubo experimentos. Mucho se ha rumoreado en el mundo cofrade sobre la posibilidad de que la Virgen de las Penas de Santa Marta procesione bajo palio. Sin embargo, además de tratarse de un debate ajeno a la propia hermandad, no tiene nada que ver con la historia que se relata a continuación.
Recién fundada Santa Marta, había un debate en el seno de la corporación debido a que las vírgenes de Ortega Bru no eran muy del gusto de los hermanos. De hecho, el imaginero de San Roque tuvo que tallar dos para intentar convencerlos.
La primera Virgen fue a parar a la casa hermandad, donde actualmente está su busto. La segunda, que duró sólo tres años como titular, tampoco tuvo suerte. Según cuentan, para tomar una decisión, pidieron a la Hermandad de la Trinidad la corona, saya y manto para hacer una prueba y ver cómo quedaba vestida de Reina, ya que hasta ese momento salía vestida de hebrea y con una aureola de estrellas. El momento, que fue inmortalizado en la fotografía, no gustaría a los hermanos, que decidieron encargar otra imagen, esta vez a Sebastián Santos (que ya había ejecutado la efigie de Santa Marta); quedando la Virgen de Ortega Bru como María Cleofás hasta la actualidad.
Pero estas historias, aún siendo insólitas, parecen normales al lado de lo que ocurrió en la capilla de la Piedad a primeros de los setenta. Antonio Fernández Rodríguez, más conocido como Fernand -el fotógrafo-, fue el reorganizador de la Hermandad de Jesús Despojado. De hecho, se sabe que fue él quien encargó la hechura de la dolorosa en 1961 y quien la tuvo en propiedad hasta que la hermandad fue reconocida oficialmente. Por aquellos tiempos, la Virgen de los Dolores y Misericordia no procesionaba (recordemos que salió por primera vez en 1979) y quedaba por saber cómo quedaría en un paso de palio. El proyecto era tan caro y costoso, que una hermandad humilde como era la del Domingo de Ramos tenía que asegurarse perfectamente de que iba a cuajar.
Fernand, que tenía buenos contactos en el mundo de las cofradías y vestía multitud de imágenes, era un apasionado en crear situaciones extraordinarias para lograr fotografías insólitas.
La idea venía rondándole por la cabeza desde hacía algún tiempo. Quería probar a su Virgen en el paso de palio de la Caridad del Baratillo, de la cual fue su vestidor durante muchos años. Aquella noche, durante la semana de Pascua, Antonio Fernández con varias personas, en secreto, montó a la efigie de Eslava en una furgoneta y, desde San Bartolomé, fue recorriendo las calles sevillanas hasta llegar al Arenal.
Una vez allí, rápidamente, introdujeron a la Virgen en la capilla y empezaron a montar la escena. Bajaron a la Caridad del paso y le quitaron la corona. La Virgen de los Dolores fue vestida anteriormente con la saya que aparece en la fotografía pero, como carecía de corona y manto, hubo que ponerle los de la dolorosa de Fernández Andés. A continuación, la colocaron en el paso y le pasaron el manto bordado y la toca de sobremanto por encima. Prepararon la escena con la luz apropiada (incluido un foco traído expresamente) y empezó el reportaje: de frente, de perfil, con la candelería apagada, encendida… Así, hasta once tomas distintas.
Las fotografías pertenecen al archivo de Fernand, hoy regentado por Manuel Fernández Corbacho, íntimo amigo del fotógrafo, que relata la escena como si de un cuento se tratara. “Eso es lo que me contó en varias ocasiones Antonio”, dice. En su archivo tiene multitud de fotografías inéditas, sacadas de una mente fabulosa y creativa como la de Fernand, entre otras muchas que no eran del prestigioso fotógrafo. Aparte de estar en dicho archivo, la Hermandad del Baratillo y la de Molviedro tienen copias.
Fernández Corbacho afirma que la saya que aparece en el reportaje fotográfico pertenecía a la dolorosa, ya que actualmente la tiene él mismo en propiedad.
Hay quien piensa que pudo ser un montaje, pero el relato de Fernández Corbacho y el hecho de que en los años 60 no existía “Photoshop”, hace imposible que alguien pudiera hacer algo parecido, con once fotografías con formas distintas. Lo cierto y verdad es que aquello sucedió en realidad.

“El Legionario” de la Macarena
Suena a nombre de banderillero antiguo pero no es así. De esta forma se conoce una fotografía del Señor de la Sentencia de la Macarena. La instantánea, perteneciente al archivo de Juan Haretón –prestigioso fotógrafo macareno-, muestra al Señor con la túnica abierta y el torso descubierto (de ahí el nombre de “el legionario”). Según indica su hijo, y continuador de la saga, Juan Haretón, esta imagen estaba sobre una placa de cristal antigua situada en la tienda de recuerdos, deteriorada con el paso del tiempo. En el año 2000, el profesional de la imagen la restauró para darle mayor calidad.
Haretón, que siempre fue muy innovador (de hecho fue pionero en fotografiar a vírgenes de mantilla), fue el ideólogo de esta foto, con permiso del prioste Manuel Martínez, porque tenía mucho interés en desceñir la túnica al Señor de la Sentencia. Para ello, en la cuaresma de 1970, en privado, lo subieron a una mesa, prepararon la escena con iluminación especial y Haretón sacó esta foto inédita, que ha tenido mucha aceptación en la hermandad.

Otras fotos curiosas
Hasta este momento, todas las fotografías fueron hechas en el más absoluto de los secretos. Sin embargo, otras instantáneas muestran momentos puntuales muy curiosos.
Cerca del Hospital de las Cinco Llagas, hoy sede del Parlamento, fue captada una imagen del paso de misterio de la Sentencia más que interesante por la cantidad de detalles que difieren de lo que sucede en la actualidad: la vestimenta de la época, el que presumiblemente sería el capataz (que va fumando delante del paso), el que podríamos catalogar como el aguaó agarrado a la manigueta. Pero lo que está más “desubicado” son los dos macarenos pequeñitos, vestidos de nazareno, subidos a la canastilla con el paso en movimiento. De esta fotografía se desconoce la fecha y el autor.
En la otra orilla del río tampoco se quedaban atrás. La fotografía, que está tomada una mañana de Viernes Santo de la primera mitad de los sesenta, de vuelta la cofradía por la calle Pureza, muestra a varios penitentes vestidos de nazareno con distintas túnicas. La instantánea aparece publicada en el boletín extraordinario con motivo del IV centenario de la fundación de la Hermandad de las Tres Caídas y no se conoce al autor.
Según se indica en la publicación, la cofradía llevaba nazarenos con túnicas que solían ser de cola, por su carácter de promesa, “y cada individuo solía aportar él mismo la túnica, normalmente prestada por otras hermandades de negro, así como las cruces. El nazareno con la túnica de cola blanca –que aparece en la fotografía- atestigua el carácter espontáneo de dichas promesas (…), escapándose, así, a la uniformidad no ya de la cofradía, sino de los propios penitentes”.

Una portada histórica
Que la Semana Santa sevillana traspasa fronteras es algo que todo el mundo sabe. Pero lo que resulta increíble es que tuviera tanta repercusión internacional a finales del siglo XIX como para ocupar la portada de un periódico extranjero.
El costumbrismo de la fiesta grande de Sevilla atraía, en esta época, a viajeros de diversos lugares del mundo. Le Petit Journal, un diario francés con una tirada de más de un millón de ejemplares y un precio reducido para la cantidad de grabados a color que producía; mandó, en 1891, a un corresponsal a conocer la Semana Santa de Sevilla. La razón del periódico era el interés por lo exótico, por las culturas que consideraban “inferiores”, tanto por lo racial como por lo económico. Y es que la Semana Santa de “aquel extraño país del sur” les fascinaba.
Todos los sábados sacaba un suplemento cuya portada y contraportada se dedicaban a estas culturas. Lo mismo salía la selva amazónica que las fiestas populares andaluzas porque, para el francés burgués de la época, estaba igual de alejado a ellos.
Este viajero, que pasaría toda la semana en la ciudad, tomó apuntes de los desfiles procesionales y los llevó al grabador en París. El Sábado Santo de 1891 publicó a página completa y a todo color un grabado titulado “La Semana Santa de Sevilla. La procesión del Viernes Santo”.
Según Juan Carlos Martínez Amores, uno de los mayores expertos en este tipo de ilustraciones, se puede observar cómo la imagen no refleja la realidad. Aparecen romanos, un macero, nazarenos con túnicas distintas… El Cristo que aparece en la imagen presumiblemente se trata del Nazareno de la O, ya que va con una cruz de carey al hombro.
El grabado podría resumir lo que el viajero captó de nuestra Semana Santa, al igual que ocurrió con el famoso cuadro de Sorolla.
Aclaración: En la edición impresa de la revista Pasión en Sevilla del mes de enero, aparece en el texto citada una fotografía de la Quinta Angustia bajo el palio del Calvario, que no aparece como tal en el reportaje. La razón es que la calidad de la fotografía que sí se puede observar en mi blog, hacía imposible su publicación sobre el papel. Pido disculpas por este motivo.
Fotografías: Kako Rangel, Archivo Fernand y archivo propio
viernes, 19 de diciembre de 2008
No he puesto nunca un artículo ajeno en mi blog. Pero es que éste me ha tocado el alma, y tengo que romper la tradición. Es artículo de premio. Ahí va...

Escrito por Antonio Burgos
jueves, 18 de diciembre de 2008


Como cada soldado de Napoleón llevaba en su mochila el bastón de mariscal, cada sevillano tiene guardada en su ingenio una página genial para que se añada al diccionario con el relámpago de una palabra nueva, con el hallazgo de una comparación popular, con una voz de su invención que meta en tres o cuatro sílabas todo un mundo, como la vida entera cabe en los versos de una soleá.
Un capataz del Arrabal y Guarda inventó un día el verbo «trianear», que es cruzar el puente y venir desde la otra orilla derramando arte y gracia con un palio o un paso de Cristo, para recordarle a esta banda de la ciudad heraclea que por algo tiene por santas patronas a dos alfareras que hacían loza fina y que se echaron de novio a Cristo como quien le habla a un mocito cartujano pintor de loza. Trianean los capataces y costaleros, como Manolo Bejarano, que al igual que los padres enseñan a andar a sus hijos, le enseñó a andar, con su inconfundible paso racheado, nada menos que al mismísimo Hijo de Dios, vecino de San Lorenzo. Trianean los cantaores del Zurraque y de la Cava con las viejas soleares de sirga y fragua. Trianea el Rocío, con la hermandad del Arrabal cantada en las coplas imborrables de los Hermanos Reyes desde una Castilleja que también trianea lo suyo en lo alto de su Cuesta. Trianean los alfares, trianean los recuerdos del muelle, trianean los pavías de la calle San Jacinto, trianean los vapores que iban a Sanlúcar con sus lentas ruedas de paletas a babor y estribor y que disfrazaban al Guadalquivir de Mississippi.
Pero hoy, que es 18 de diciembre; hoy, que junto al Arco ha bajado las alfombradas escaleras de su trono la Divina Gioconda y ha puesto allí, tan reinona, su Corte de incienso, merino y terciopelo verde para que todos los que la proclamamos Verdadera Madre de Dios vayamos a rendirle la pleitesía de un beso en las más perfectas manos de las más Hermosa Mujer... Hoy, que los viejos armaos salen de la memoria de antiguas madrugadas de pañuelos blancos por una saeta de Manuel Torre y se ponen sus galas de casamiento para entrar en la basílica al rindan armas de la emoción, tras echar un cigarrito en la charlita del atrio... Hoy, que los espejos de las tabernas de la calle Anchalaferia saben que en la verdad de la basílica se puede contemplar el auténtico rostro de la misma Esperanza que desde un viejo cuadro preside todas las cuarteladas de la Plaza... Hoy, que es día de badila y de alhucema, de niebla mañanera y de vaho de bufandas que compite con el humo de los calentitos del puesto de Alfonso en la calle Andueza...
Hoy, que es Esperanza pura de Sevilla a los dos lados del puente, caigo en la cuenta de que Triana trianea con la Virgen como salida de un besamanos de los años 50, cuando Alfonso Jaramillo ganaba el concurso de «La melodía misteriosa» en «Cabalgata fin de semana» y traía a Bobby Deglané para que le regalara a La Que Estaba en San Jacinto, tal como hoy en Santa Ana, esta rosa de plata que en la mano lleva, bajo estas lámparas de Muranos celestiales, ante estas macetas de helechos tan de Corral del Cura, tan de casa de vecinos de la Cerca Hermosa. Pero si Triana trianea, hoy, que es día de la Esperanza, Sevilla no sevillanea. Sevilla, cuando quiere alcanzar la perfección, se mira en la cara de la Madre de Dios y hace como hoy: macarenea.
Un día me pregunté y me respondí a mí mismo:
¿Que qué es trianear?

Pues que un Cristo, hasta sentao,
ande sobrao de compás.
Hoy, que es día de la Esperanza, me pregunto: ¿Qué es macarenear? Y me responden los merlones de la muralla. Y me responde el tintineo de las mariquillas. Y me responde el Spes latino de la estampa del almanaque que cada año me manda Juan José Morillas. Y me responde una coronación de grandezas con una marcha de Gámez Laserna. Y me responde la saeta de La Marta. Y me responde la centuriana espada desnuda del Pelao. Y me responde la vara de hermano mayor de José Luis Pablo-Romero. Y me responden las campanitas del tintinábulo. Y me responde, rufando, el tambor de Hidalgo. Y me responden los ojos de estatua romana, ojos de llorar ante el Gran Poder, de los armaos:
¿Qué es macarenear?

¡Ver la cara a la Esperanza
y jartarse de llorar!

Y después de esto, sólo cabe preguntarse: ¿qué se debe aquí? Maravilloso
viernes, 5 de diciembre de 2008
Publicado en la revista "Pasión en Sevilla"

La Virgen de Regla de la Hermandad de los Panaderos, que será coronada canónicamente, debe su nombre a la fervorosa imagen que recibe culto en el Santuario de esta localidad gaditana. Pero, ¿y si la primera titular de esta corporación también procediera de este Santuario? Un viaje en el tiempo y por la geografía, desde África a Sevilla pasando por la costa gaditana, para descubrir la historia de una advocación que da pie a otra de las múltiples leyendas de las hermandades sevillanas

“Negra soy, pero hermosa hija de Jerusalén”. Los Cantares de Salomón tienen reflejo en un Santuario de la bahía gaditana donde se encuentra una Virgen de color negro y que es de Regla porque es ella quien custodia la regla de los frailes agustinos. La historia de esta Virgen se remonta al siglo IV cuando, según fray Diego de Carmona Bohórquez, fue realizada por encargo del propio San Agustín, doctor de la Iglesia que se encontraba de arzobispo en Hipona, en el norte de África, teniendo en su oratorio a esta imagen. Una vez fallecido el santo, su discípulo Cipriano, por indicación de éste, cogió a la Virgen y la metió en una pequeña barca en compañía de otros monjes. Las corrientes y el viento de la zona la arrastraron hasta las costas gaditanas atracando don­de hoy se halla el Santua­rio y donde entonces habi­taban unos pobres ermi­taños que observaban las reglas de San Agustín. En el siglo XIV, un canónigo reglar de León la descubrió “de forma milagrosa” y en su lugar se levantó el Humilladero que actualmente está situado frente al Santuario.

La historia documentada es que allá por el siglo XIV existía una ermita que rendía culto a Nuestra Señora de Regla que estaba regentada por unos canónigos reglares procedentes de León, de la orden agustina, que permanecieron al frente del monasterio hasta la Desamortización, cuando pasó a poder de los franciscanos.

Por otra parte, los estudios iconográficos desestiman el posible origen egipcio de la imagen, ya que la datan entre los siglos XII y XIII e incluso principios del XIV.

Además de la hipótesis de que el nombre de “Regla” viene de la regla que custodia a los agustinos, hay quien piensa que fue denominada así porque había un castillo con este nombre que estaba situado en la parte de la costa gaditana que los romanos conocieron por Caepionis en honor del faro construido por Quinto Servilius Ceipión, para evitar los numerosos naufragios que se producían en la desembocadura del rio Guadalquivir.

La primera conclusión que puede extraerse de todo esto es que fue la Orden de San Agustín quien difundió esta devoción mariana.

La advocación llega a Sevilla

Pasaron algunos siglos y la devoción a la Virgen de Regla se extendió hasta Sevilla. Nace aquí una leyenda que, al igual que ocurrió con la advocación mariana, procede de Chipiona y se ha ido transmitiendo de boca en boca sin que hasta ahora llegara a Sevilla.

Un cofrade de este municipio, Fulgencio Florido, publicó en una página web de la Semana Santa de Chipiona un documento del franciscano José Martín, que fue hallado gracias a la información de un fraile de esta misma orden que habita el monasterio de la localidad gaditana. Parece ser que la edición de este escrito tuvo lugar mediante la transmisión oral de la información y a una transcripción poco literal de un manuscrito inédito de 1639 firmado por fray Diego de Carmona Bohórquez, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, cuyo título es “Historia Sacra del insigne origen y raro aparecimiento de la antiquísima imagen de Nuestra Señora de Regla y de sus admirables y maravillosas obras”.

Cuenta la historia que a finales del siglo XVI había en el monasterio de Regla una Virgen blanca, sin advocación especial alguna, que salía en procesión claustral el día 2 de febrero. Esta Virgen blanca la llevaron los agustinos al Convento de La Pasión, en la calle Sierpes, y la veneraron en el colegio de San Acasio, enfrente del cenobio. Fue allí donde comenzaron a conocerla con el sobrenombre de Regla, por haber pertenecido al monasterio gaditano y donde aparentemente tuvo origen esta advocación en nuestra ciudad.

Según esta fuente, se podría establecer una relación entre la llegada de esta Virgen blanca desde Chipiona y la fundación de la Hermandad de los Panaderos, a finales del siglo XVI. Además, el historiador franciscano en ese documento indica que veinticuatro personas devotas de la Virgen estaban intentando fundar una cofradía cuya advocación mariana fuera famosa en toda España. Sin embargo, cada cual tenía una preferencia y no llegaban a un acuerdo. De entre todas las advocaciones que presuntamente trataron, se encontraban las de Consolación, Loreto, Guadalupe y Montserrat. Finalmente llegaron a un acuerdo cuando el nombre de Regla hizo acto de presencia.

Esta información, según este documento, pudo transmitírsela a fray Diego de Carmona Bohórquez uno de los miembros fundadores de la corporación, dado que el origen de la hermandad coincide con los escritos de este fraile, especialmente devoto de la Virgen de Regla de Chipiona.

Sin embargo, el hecho de que no exista mayor documentación para refutar completamente o amparar esta hipótesis y de que la mayoría de la información se extrae mediante conclusiones personales de fray José Martín, sólo ayudan a acrecentar de manera notable la leyenda, restándole credibilidad.
Fulgencio Florido llega a afirmar que, según tiene entendido, la primera titular de la Hermandad de los Panaderos fue la que vino desde el monasterio de Chipiona hasta el colegio de San Acasio.
José Bermejo y Carballo indica en Glorias religiosas de Sevilla que la advocación “debió adoptarse por devoción especial que profesaran los individuos de esta hermandad a la célebre y milagrosa efigie de Nuestra Señora de Regla, venerada en su Santuario cerca de Chipiona”. Llegados a este punto, parece claro que la Virgen de los Panaderos debe su nombre a la primitiva efigie del Santuario gaditano.

Tres vírgenes de Regla en Sevilla

Tanto se universalizó la devoción por María Santísima de Regla que en el mismo siglo se pudieron dar cita en Sevilla al menos tres vírgenes con esta advocación, extendidas por la ciudad gracias a los conventos agustinos de la calle Sierpes y del barrio de Triana.

El reconocido historiador José Roda Peña, ex hermano mayor de Los Panaderos y autor del libro La Hermandad del Prendimiento en los siglos XVII y XVIII, afirma que no es posible establecer de manera documentada que esa Virgen llegara a ser la primera titular de la corporación, pero que es muy poco probable, por no decir imposible, que así fuera.
Por otra parte, añade que si bien es cierto que los agustinos fueron los que difundieron la devoción por la Virgen de Regla, en Sevilla existían por aquel entonces dos conventos de esta orden: el ya citado de La Pasión en la calle Sierpes y el del Espíritu Santo en Triana. Además, según Roda Peña, fueron varias las hermandades que tuvieron como titular a la Virgen de Regla. De hecho, en el convento del Espíritu Santo en Triana se hallaba en 1586 una imagen con ese nombre, ya que existe un pleito de sus cofrades con el procurador general de los agustinos “a propósito del uso de esta advocación”.

Esta hermandad trianera podría, incluso, haber sido el origen de la Hermandad del Prendimiento, según indica el historiador Federico García de la Concha. De hecho, en el primitivo libro de Reglas de la corporación, se hace alusión a una casa, convento o monasterio y a su prior; lo cual lleva a pensar en la posibilidad de que la cofradía fuera fundada en un convento, aunque hasta el momento es indemostrable.
Aparte de la Hermandad de los Panaderos y la susodicha cofradía trianera radicada en el convento del Espíritu Santo, otra corporación con esta titular mariana fue la que tenía en propiedad un retablo callejero en Cerrajería y que dadas las exiguas dimensiones del lugar emigró por la ciudad hasta desaparecer en el siglo XIX. En 1971, la Virgen fue cedida a las carmelitas descalzas del Cerro de los Ángeles en Madrid.

Según Roda Peña, “poco después de concluirse en la década de 1660 las obras del convento de San Acasio, los agustinos concedieron el patronato de una de sus capillas a D. Pedro de Agustín Valenzuela, con tal que colocase en ella a Nuestra Señora de Regla. Lo mismo sucedió en el convento casa grande de San Agustín, en 1718, cuando por devoción del Padre maestro fray Francisco de Espinosa se entronizó una imagen de la Virgen de Regla en la capilla de San Gregorio y las Vírgenes”. Esta teoría podría establecer un símil con la leyenda de la Virgen blanca procedente de Chipiona, aunque el año 1660 no coincide con el que se cita en la historia, ni con el de la fundación de la Hermandad del Prendimiento.

El documento más antiguo que posee la Hermandad de Los Panaderos es el libro de Reglas de 1601, cuyo cuarto centenario celebró la corporación en 2001 con una salida extraordinaria de la Virgen. En las acuarelas de este libro de Reglas aparece una miniatura de una Virgen de Gloria blanca, “de expresión dulce y sonriente, erguida sobre una peana gallonada y vestida a la moda cortesana de comienzos del XVII”; y que en sus manos sostiene al Niño Jesús. Al parecer, era común en los libros de reglas que las imágenes representadas no tuvieran nada que ver con la efigie titular de la corporación. Sin embargo, esto no impide que la Hermandad del Prendimiento, aparte de la primitiva dolorosa, tuviera una Virgen de gloria con la misma advocación, tal y como ocurre en la Hermandad de la O.

Como en la información ofrecida desde la provincia gaditana no figura el tipo de efigie –si era dolorosa o letífica-, no puede refutarse en este sentido esta hipótesis. Sin embargo, el hecho de que hubiera dos hermandades más con esta advocación en Sevilla y no exista ningún escrito que lo atestigüe, dificulta la relación directa entre la Virgen blanca trasladada por los agustinos desde Chipiona y la primera titular de la Hermandad del Prendimiento. Si fuera cierta la hipótesis de la Virgen llegada desde Chipiona, podría haber pertenecido a cualquiera de las tres hermandades o a los distintos conventos agustinos.

Este vacío histórico ni ampara ni refuta completamente esta posibilidad, por lo que hasta que no aparezca algún documento que resuelva esta diatriba, hace reflexionar –sin fundamento histórico- sobre la posibilidad de que la Hermandad de Los Panaderos tuviera como primera titular a una Virgen chipionera, traída desde el mismo Santuario donde se venera a una de las imágenes más universales de nuestra geografía.

Se va a dar la circunstancia, probablemente en 2010, que ambas vírgenes de Regla van a compartir, además de nombre, el rango de coronada. La Virgen negra de Chipiona obtuvo este rango en 1954 y la Virgen blanca, patrona de los panaderos, hará lo propio 56 años después. La titular de la Hermandad del Prendimiento es una magnífica imagen, atribuida a la Roldana, cuya historia y advocación es merecedora de este gran título. Una Virgen que, desde su origen, siempre ha estado ligada a la localidad gaditana de Chipiona.

El autor

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Periodista, licenciado en 2010 por la Universidad de Sevilla. Redactor interino de ABC y de la revista Pasión en Sevilla.

Nueva etapa

Tener un blog debe ir acompañado de tiempo y, sobre todo, ganas. Quizás haya sido la apatía la que ha generado que este espacio haya estado abandonado durante más de nueve meses.

Pero ahora, con un nuevo diseño y otros bríos vuelve a estar activo. He utilizado un programa llamado Artisteer y creo que es el motivo de la repetición de la palabra "Trial". Si alguien sabe cómo arreglarlo, puede enviarme un correo a javiermacias86@gmail.com.

Pido disculpas desde aquí por todo este tiempo y os animo a visitarlo y participar.

Gracias.

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