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El ojo de Sevilla
viernes, 9 de enero de 2009
Si estás interesado en leer la entrevista, realizada el pasado miércoles 7 de enero, pincha en este enlace, mete el código de tres caracteres en la parte de arriba y espera a poder descargarla gratuitamente.
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Publicado en la revista Pasion en Sevilla
Top secret
Así podrían venir marcadas estas fotografías inverosímiles. Las costumbres de las hermandades cambian, están en continua evolución según las modas del momento. No es de extrañar que el probar una imagen en una situación insólita puede que hoy fuera inconcebible, pero antes era común.
Las cofradías de Sevilla, tal y como las conocemos actualmente, no gozaban del esplendor que las catapultó en los años ochenta. De hecho, las vicisitudes por las que muchas pasaron desde la posguerra obligaban a pensarse muy bien si embarcarse en proyectos costosos o seguir tal y como estaban.
Para solucionar este dilema, el préstamo entre hermandades era habitual para hacer aquellas probaturas que fueran convenientes para decidirse si emprender o no ese proyecto. Si a estos préstamos les sumamos la fotografía y el paso del tiempo, llegamos a situaciones que, actualmente, serían imposibles de hacer realidad. En otros casos, no había necesidad de probar nada, sólo la curiosidad por obtener una estampa nueva.
Dentro de este grupo podría estar una historia fugaz ocurrida en la Magdalena. Como era habitual, las hermandades de la Quinta Angustia y el Calvario, que mantenían una relación extraordinaria, procedían al desmontaje de sus pasos al mismo tiempo. No es de extrañar que, pasada la Semana Santa, estas buenas relaciones se materializaran en experimentos con imágenes incluidas. Los hermanos de la Quinta Angustia que se encontraban presentes en uno de esos desmontajes, a mediados de los setenta, vieron la oportunidad perfecta para probar a su Virgen en un paso de palio. El momento, que quedó enmarcado para la historia, fue tan rápido que podría parecer un montaje o algo incierto, pero ocurrió así en realidad.
La curiosidad por ver a la Virgen en un paso de palio motivó la prueba. En la foto, realizada por José Luis González, se observa el palio con la cera gastada, lo que induce a saber que fue tras la Semana Santa. Pocos hermanos lo saben a ciencia cierta. Muchos especulan sobre el porqué, la fecha y sobre quiénes fueron los protagonistas de aquel hecho. Hay quien piensa que pudiera haber cierto interés por probarla de este modo y, así, plantear un debate para sacarla en un paso de palio. Sin embargo, formando parte del que es considerado por muchos como mejor misterio de la Semana Santa, hace difícil pensar que los hermanos tuvieran un interé
s más allá de la mera probatura.
Por San Andrés también hubo experimentos. Mucho se ha rumoreado en el mundo cofrade sobre la posibilidad de que la Virgen de las Penas de Santa Marta procesione bajo palio. Sin embargo, además de tratarse de un debate ajeno a la propia hermandad, no tiene nada que ver con la historia que se relata a continuación.
Recién fundada Santa Marta, había un debate en el seno de la corporación debido a que las vírgenes de Ortega Bru no eran muy del gusto de los hermanos. De hecho, el imaginero de San Roque tuvo que tallar dos para intentar convencerlos.
La primera Virgen fue a parar a la casa hermandad, donde actualmente está su busto. La segunda, que duró sólo tres años como titular, tampoco tuvo suerte. Según cuentan, para tomar una decisión, pidieron a la Hermandad de la Trinidad la corona, saya y manto para hacer una prueba y ver cómo quedaba vestida de Reina, ya que hasta ese momento salía vestida de hebrea y con una aureola de estrellas. El momento, que fue inmortalizado en la fotografía, no gustaría a los hermanos, que decidieron encargar otra imagen, esta vez a Sebastián Santos (que ya había ejecutado la efigie de Santa Marta); quedando la Virgen de Ortega Bru como María Cleofás hasta la actualidad.
Pero estas historias, aún siendo insólitas, parecen normales al lado de lo que ocurrió en la capilla de la Piedad a primeros de los setenta. Antonio Fernández Rodríguez, más conocido como Fernand -el fotógrafo-, fue el reorganizador de la Hermandad de Jesús Despojado. De hecho, se sabe que fue él quien encargó la hechura de la dolorosa en 1961 y quien la tuvo en propiedad hasta que la hermandad fue reconocida oficialmente. Por aquellos tiempos, la Virgen de los Dolores y Misericordia no procesionaba (recordemos que salió por primera vez en 1979) y quedaba por saber cómo quedaría en un paso de palio. El proyecto era tan caro y costoso, que una hermandad humilde como era la del Domingo de Ramos tenía que asegurarse perfectamente de que iba a cuajar.
Fernand, que tenía buenos contactos en el mundo de las cofradías y vestía multitud de imágenes, era un apasionado en crear situaciones extraordinarias para lograr fotografías insólitas.
La idea venía rondándole por la cabeza desde hacía algún tiempo. Quería probar a su Virgen en el paso de palio de la Caridad del Baratillo, de la cual fue su vestidor durante muchos años. Aquella noche, durante la semana de Pascua, Antonio Fernández con varias personas, en secreto, montó a la efigie de Eslava en una furgoneta y, desde San Bartolomé, fue recorriendo las calles sevillanas hasta llegar al Arenal.
Una vez allí, rápidamente, introdujeron a la Virgen en la capilla y empezaron a montar la escena. Bajaron a la Caridad del paso y le quitaron la corona. La Virgen de los Dolores fue vestida anteriormente con la saya que aparece en la fotografía pero, como carecía de corona y manto, hubo que ponerle los de la dolorosa de Fernández Andés. A continuación, la colocaron en el paso y le pasaron el manto bordado y la toca de sobremanto por encima. Prepararon la escena con la luz apropiada (incluido un foco traído expresamente) y empezó el reportaje: de frente, de perfil, con la candelería apagada, encendida… Así,
hasta once tomas distintas.
Las fotografías pertenecen al archivo de Fernand, hoy regentado por Manuel Fernández Corbacho, íntimo amigo del fotógrafo, que relata la escena como si de un cuento se tratara. “Eso es lo que me contó en varias ocasiones Antonio”, dice. En su archivo tiene multitud de fotografías inéditas, sacadas de una mente fabulosa y creativa como la de Fernand, entre otras muchas que no eran del prestigioso fotógrafo. Aparte de estar en dicho archivo, la Hermandad del Baratillo y la de Molviedro tienen copias.
Fernández Corbacho afirma que la saya que aparece en el reportaje fotográfico pertenecía a la dolorosa, ya que actualmente la tiene él mismo en propiedad.
Hay quien piensa que pudo ser un montaje, pero el relato de Fernández Corbacho y el hecho de que en los años 60 no existía “Photoshop”, hace imposible que alguien pudiera hacer algo parecido, con once fotografías con formas distintas. Lo cierto y verdad es que aquello sucedió en realidad.
“El Legionario” de la Macarena
Suena a nombre de banderillero antiguo pero no es así. De esta forma se conoce una fotografía del Señor de la Sentencia de la Macarena. La instantánea, perteneciente al archivo de Juan Haretón –prestigioso fotógrafo macareno-, muestra al Señor con la túnica abierta y el torso descubierto (de ahí el nombre de “el legionario”). Según indica su hijo, y continuador de la saga, Juan Haretón, esta imagen estaba sobre una placa de cristal antigua situada en la tienda de recuerdos, deteriorada con el paso del tiempo. En el año 2000, el profesional de la imagen la restauró para darle mayor calidad.
Haretón, que siempre fue muy innovador (de hecho fue pionero en fotografiar a vírgenes de mantilla), fue el ideólogo de esta foto, con permiso del prioste Manuel Martínez, porque tenía mucho interés en desceñir la túnica al Señor de la Sentencia. Para ello, en la cuaresma de 1970, en privado, lo subieron a una mesa, prepararon la escena con iluminación especial y Haretón sacó esta foto inédita, que ha tenido mucha aceptación en la hermandad.
Otras fotos curiosas
Hasta este momento, todas las fotografías fueron hechas en el más absoluto de los secretos. Sin embargo, otras instantáneas muestran momentos puntuales muy curiosos.
Cerca del Hospital de las Cinco Llagas, hoy sede del Parlamento, fue captada una imagen del paso de misterio de la Sentencia más que interesante por la cantidad de detalles que difieren de lo que sucede en la actualidad: la vestimenta de la época, el que presumiblemente sería el capataz (que va fumando delante del paso), el que podríamos catalogar como el aguaó agarrado a la manigueta. Pero lo que está más “desubicado” son los dos macarenos pequeñitos, vestidos de nazareno, subidos a la canastilla con el paso en movimiento. De esta fotografía se desconoc
e la fecha y el autor.
En la otra orilla del río tampoco se quedaban atrás. La fotografía, que está tomada una mañana de Viernes Santo de la primera mitad de los sesenta, de vuelta la cofradía por la calle Pureza, muestra a varios penitentes vestidos de nazareno con distintas túnicas. La instantánea aparece publicada en el boletín extraordinario con motivo del IV centenario de la fundación de la Hermandad de las Tres Caídas y no se conoce al autor.
Según se indica en la publicación, la cofradía llevaba nazarenos con túnicas que solían ser de cola, por su carácter de promesa, “y cada individuo solía aportar él mismo la túnica, normalmente prestada por otras hermandades de negro, así como las cruces. El nazareno con la túnica de cola blanca –que aparece en la fotografía- atestigua el carácter espontáneo de dichas promesas (…), escapándose, así, a la uniformidad no ya de la cofradía, sino de los propios penitentes”.
Una portada histórica
Que la Semana Santa sevillana traspasa fronteras es algo que todo el mundo sabe. Pero lo que resulta increíble es que tuviera tanta repercusión internacional a finales del siglo XIX como para ocupar la portada de un periódico extranjero.
El costumbrismo de la fiesta grande de Sevilla atraía, en esta época, a viajeros de diversos lugares del mundo. Le Petit Journal, un diario francés con una tirada de más de un millón de ejemplares y un precio reducido para la cantidad de grabados a color que producía; mandó, en 1891, a un corresponsal a conocer la Semana Santa de Sevilla. La razón del periódico era el interés por lo exótico, por las culturas que consideraban “inferiores”, tanto por lo racial como por lo económico. Y es que la Semana Santa de “aquel extraño país del sur” les fascinaba.
Todos los sábados sacaba un suplemento cuya portada y contraportada se dedicaban a estas culturas. Lo mismo salía la selva amazónica que las fiestas populares andaluzas porque, para el francés burgués de la época, estaba igual de alejado a ellos.
Este viajero, que pasaría toda la semana en la ciudad, tomó apuntes de los desfiles procesionales y los llevó al grabador en París. El Sábado Santo de 1891 publicó a página completa y a todo color un grabado titulado “La Semana Santa de Sevilla. La procesión del Viernes Santo”.
Según Juan Carlos Martínez Amores, uno de los mayores expertos en este tipo de ilustraciones, se puede observar cómo la imagen no refleja la realidad. Aparecen romanos, un macero, nazarenos con túnicas distintas… El Cristo que aparece en la imagen presumiblemente se trata del Nazareno de la O, ya que va con una cruz de carey al hombro.
El grabado podría resumir lo que el viajero captó de nuestra Semana Santa, al igual que ocurrió con el famoso cuadro de Sorolla.
La Semana Santa guarda, aún, muchas historias por desvelar. Cuentos que suceden en secreto y que se diluyen con el tiempo pero que, gracias a las fotografías, nunca desaparecen. Retratos inéditos o poco conocidos que esconden matices imposibles y cuya misteriosa aparición los convierte, en algunos casos, en mitos. Historias de las que se han especulado situaciones excepcionales. Hagan sus apuestas y resolvamos el enigma
JAVIER MACÍAS
Se trata de un juego. Como aquellos pasatiempos en los que hay que averiguar las diferencias entre dos fotos que esconden matices distintos. En muchos casos, estas instantáneas son situaciones imposibles inventadas por mentes creativas. A priori, cuesta determinar si son ciertas o no. Son situaciones confusas sobre nuestras cofradías, con intrahistorias excepcionales. Quién pudiera imaginar que la Virgen de la Quinta Angustia apareciera bajo palio. ¿Y la Virgen de los Dolores y Misericordia bajo el palio del Baratillo? Se trata de momentos puntuales de la memoria histórica de nuestras cofradías, captados por cámaras anónimas, en algunos casos y, en otros, fotógrafos de gran prestigio en nuestra ciudad. Algunas de estas historias tienen nombre y apellidos, otras están completamente extraviadas en fecha y datos.
Algunas de estas fotografías se hicieron por mera probatura, para ver cómo quedaba una imagen de una determinada manera pero que, debido a la cortina secreta que las tapaba y a la falta de información en su momento, se han generado distintas versiones, algunas incluso mitos. Se trata pues, de devolverles el reconocimiento histórico y de resolver el enigma.
Fuera del misterio de estas fotos inéditas o poco conocidas, se muestran también algunas instantáneas en las que se pueden apreciar elementos que no concuerdan con lo consuetudinario de nuestras cofradías. En este caso sí se hicieron públicas, pero no por ello dejan de ser extrañas. Se relatan situaciones circunstanciales, que desubican al observador porque no es lo habitual. Cabe preguntarse, pues, el porqué de esa foto.
JAVIER MACÍAS
Se trata de un juego. Como aquellos pasatiempos en los que hay que averiguar las diferencias entre dos fotos que esconden matices distintos. En muchos casos, estas instantáneas son situaciones imposibles inventadas por mentes creativas. A priori, cuesta determinar si son ciertas o no. Son situaciones confusas sobre nuestras cofradías, con intrahistorias excepcionales. Quién pudiera imaginar que la Virgen de la Quinta Angustia apareciera bajo palio. ¿Y la Virgen de los Dolores y Misericordia bajo el palio del Baratillo? Se trata de momentos puntuales de la memoria histórica de nuestras cofradías, captados por cámaras anónimas, en algunos casos y, en otros, fotógrafos de gran prestigio en nuestra ciudad. Algunas de estas historias tienen nombre y apellidos, otras están completamente extraviadas en fecha y datos.
Algunas de estas fotografías se hicieron por mera probatura, para ver cómo quedaba una imagen de una determinada manera pero que, debido a la cortina secreta que las tapaba y a la falta de información en su momento, se han generado distintas versiones, algunas incluso mitos. Se trata pues, de devolverles el reconocimiento histórico y de resolver el enigma.
Fuera del misterio de estas fotos inéditas o poco conocidas, se muestran también algunas instantáneas en las que se pueden apreciar elementos que no concuerdan con lo consuetudinario de nuestras cofradías. En este caso sí se hicieron públicas, pero no por ello dejan de ser extrañas. Se relatan situaciones circunstanciales, que desubican al observador porque no es lo habitual. Cabe preguntarse, pues, el porqué de esa foto.
Top secret

Así podrían venir marcadas estas fotografías inverosímiles. Las costumbres de las hermandades cambian, están en continua evolución según las modas del momento. No es de extrañar que el probar una imagen en una situación insólita puede que hoy fuera inconcebible, pero antes era común.
Las cofradías de Sevilla, tal y como las conocemos actualmente, no gozaban del esplendor que las catapultó en los años ochenta. De hecho, las vicisitudes por las que muchas pasaron desde la posguerra obligaban a pensarse muy bien si embarcarse en proyectos costosos o seguir tal y como estaban.
Para solucionar este dilema, el préstamo entre hermandades era habitual para hacer aquellas probaturas que fueran convenientes para decidirse si emprender o no ese proyecto. Si a estos préstamos les sumamos la fotografía y el paso del tiempo, llegamos a situaciones que, actualmente, serían imposibles de hacer realidad. En otros casos, no había necesidad de probar nada, sólo la curiosidad por obtener una estampa nueva.
Dentro de este grupo podría estar una historia fugaz ocurrida en la Magdalena. Como era habitual, las hermandades de la Quinta Angustia y el Calvario, que mantenían una relación extraordinaria, procedían al desmontaje de sus pasos al mismo tiempo. No es de extrañar que, pasada la Semana Santa, estas buenas relaciones se materializaran en experimentos con imágenes incluidas. Los hermanos de la Quinta Angustia que se encontraban presentes en uno de esos desmontajes, a mediados de los setenta, vieron la oportunidad perfecta para probar a su Virgen en un paso de palio. El momento, que quedó enmarcado para la historia, fue tan rápido que podría parecer un montaje o algo incierto, pero ocurrió así en realidad.
La curiosidad por ver a la Virgen en un paso de palio motivó la prueba. En la foto, realizada por José Luis González, se observa el palio con la cera gastada, lo que induce a saber que fue tras la Semana Santa. Pocos hermanos lo saben a ciencia cierta. Muchos especulan sobre el porqué, la fecha y sobre quiénes fueron los protagonistas de aquel hecho. Hay quien piensa que pudiera haber cierto interés por probarla de este modo y, así, plantear un debate para sacarla en un paso de palio. Sin embargo, formando parte del que es considerado por muchos como mejor misterio de la Semana Santa, hace difícil pensar que los hermanos tuvieran un interé
s más allá de la mera probatura.Por San Andrés también hubo experimentos. Mucho se ha rumoreado en el mundo cofrade sobre la posibilidad de que la Virgen de las Penas de Santa Marta procesione bajo palio. Sin embargo, además de tratarse de un debate ajeno a la propia hermandad, no tiene nada que ver con la historia que se relata a continuación.
Recién fundada Santa Marta, había un debate en el seno de la corporación debido a que las vírgenes de Ortega Bru no eran muy del gusto de los hermanos. De hecho, el imaginero de San Roque tuvo que tallar dos para intentar convencerlos.
La primera Virgen fue a parar a la casa hermandad, donde actualmente está su busto. La segunda, que duró sólo tres años como titular, tampoco tuvo suerte. Según cuentan, para tomar una decisión, pidieron a la Hermandad de la Trinidad la corona, saya y manto para hacer una prueba y ver cómo quedaba vestida de Reina, ya que hasta ese momento salía vestida de hebrea y con una aureola de estrellas. El momento, que fue inmortalizado en la fotografía, no gustaría a los hermanos, que decidieron encargar otra imagen, esta vez a Sebastián Santos (que ya había ejecutado la efigie de Santa Marta); quedando la Virgen de Ortega Bru como María Cleofás hasta la actualidad.
Pero estas historias, aún siendo insólitas, parecen normales al lado de lo que ocurrió en la capilla de la Piedad a primeros de los setenta. Antonio Fernández Rodríguez, más conocido como Fernand -el fotógrafo-, fue el reorganizador de la Hermandad de Jesús Despojado. De hecho, se sabe que fue él quien encargó la hechura de la dolorosa en 1961 y quien la tuvo en propiedad hasta que la hermandad fue reconocida oficialmente. Por aquellos tiempos, la Virgen de los Dolores y Misericordia no procesionaba (recordemos que salió por primera vez en 1979) y quedaba por saber cómo quedaría en un paso de palio. El proyecto era tan caro y costoso, que una hermandad humilde como era la del Domingo de Ramos tenía que asegurarse perfectamente de que iba a cuajar.
Fernand, que tenía buenos contactos en el mundo de las cofradías y vestía multitud de imágenes, era un apasionado en crear situaciones extraordinarias para lograr fotografías insólitas.La idea venía rondándole por la cabeza desde hacía algún tiempo. Quería probar a su Virgen en el paso de palio de la Caridad del Baratillo, de la cual fue su vestidor durante muchos años. Aquella noche, durante la semana de Pascua, Antonio Fernández con varias personas, en secreto, montó a la efigie de Eslava en una furgoneta y, desde San Bartolomé, fue recorriendo las calles sevillanas hasta llegar al Arenal.
Una vez allí, rápidamente, introdujeron a la Virgen en la capilla y empezaron a montar la escena. Bajaron a la Caridad del paso y le quitaron la corona. La Virgen de los Dolores fue vestida anteriormente con la saya que aparece en la fotografía pero, como carecía de corona y manto, hubo que ponerle los de la dolorosa de Fernández Andés. A continuación, la colocaron en el paso y le pasaron el manto bordado y la toca de sobremanto por encima. Prepararon la escena con la luz apropiada (incluido un foco traído expresamente) y empezó el reportaje: de frente, de perfil, con la candelería apagada, encendida… Así,
hasta once tomas distintas.Las fotografías pertenecen al archivo de Fernand, hoy regentado por Manuel Fernández Corbacho, íntimo amigo del fotógrafo, que relata la escena como si de un cuento se tratara. “Eso es lo que me contó en varias ocasiones Antonio”, dice. En su archivo tiene multitud de fotografías inéditas, sacadas de una mente fabulosa y creativa como la de Fernand, entre otras muchas que no eran del prestigioso fotógrafo. Aparte de estar en dicho archivo, la Hermandad del Baratillo y la de Molviedro tienen copias.
Fernández Corbacho afirma que la saya que aparece en el reportaje fotográfico pertenecía a la dolorosa, ya que actualmente la tiene él mismo en propiedad.
Hay quien piensa que pudo ser un montaje, pero el relato de Fernández Corbacho y el hecho de que en los años 60 no existía “Photoshop”, hace imposible que alguien pudiera hacer algo parecido, con once fotografías con formas distintas. Lo cierto y verdad es que aquello sucedió en realidad.
“El Legionario” de la Macarena
Suena a nombre de banderillero antiguo pero no es así. De esta forma se conoce una fotografía del Señor de la Sentencia de la Macarena. La instantánea, perteneciente al archivo de Juan Haretón –prestigioso fotógrafo macareno-, muestra al Señor con la túnica abierta y el torso descubierto (de ahí el nombre de “el legionario”). Según indica su hijo, y continuador de la saga, Juan Haretón, esta imagen estaba sobre una placa de cristal antigua situada en la tienda de recuerdos, deteriorada con el paso del tiempo. En el año 2000, el profesional de la imagen la restauró para darle mayor calidad.
Haretón, que siempre fue muy innovador (de hecho fue pionero en fotografiar a vírgenes de mantilla), fue el ideólogo de esta foto, con permiso del prioste Manuel Martínez, porque tenía mucho interés en desceñir la túnica al Señor de la Sentencia. Para ello, en la cuaresma de 1970, en privado, lo subieron a una mesa, prepararon la escena con iluminación especial y Haretón sacó esta foto inédita, que ha tenido mucha aceptación en la hermandad.
Otras fotos curiosasHasta este momento, todas las fotografías fueron hechas en el más absoluto de los secretos. Sin embargo, otras instantáneas muestran momentos puntuales muy curiosos.
Cerca del Hospital de las Cinco Llagas, hoy sede del Parlamento, fue captada una imagen del paso de misterio de la Sentencia más que interesante por la cantidad de detalles que difieren de lo que sucede en la actualidad: la vestimenta de la época, el que presumiblemente sería el capataz (que va fumando delante del paso), el que podríamos catalogar como el aguaó agarrado a la manigueta. Pero lo que está más “desubicado” son los dos macarenos pequeñitos, vestidos de nazareno, subidos a la canastilla con el paso en movimiento. De esta fotografía se desconoc
En la otra orilla del río tampoco se quedaban atrás. La fotografía, que está tomada una mañana de Viernes Santo de la primera mitad de los sesenta, de vuelta la cofradía por la calle Pureza, muestra a varios penitentes vestidos de nazareno con distintas túnicas. La instantánea aparece publicada en el boletín extraordinario con motivo del IV centenario de la fundación de la Hermandad de las Tres Caídas y no se conoce al autor.
Según se indica en la publicación, la cofradía llevaba nazarenos con túnicas que solían ser de cola, por su carácter de promesa, “y cada individuo solía aportar él mismo la túnica, normalmente prestada por otras hermandades de negro, así como las cruces. El nazareno con la túnica de cola blanca –que aparece en la fotografía- atestigua el carácter espontáneo de dichas promesas (…), escapándose, así, a la uniformidad no ya de la cofradía, sino de los propios penitentes”.
Una portada histórica

Que la Semana Santa sevillana traspasa fronteras es algo que todo el mundo sabe. Pero lo que resulta increíble es que tuviera tanta repercusión internacional a finales del siglo XIX como para ocupar la portada de un periódico extranjero.
El costumbrismo de la fiesta grande de Sevilla atraía, en esta época, a viajeros de diversos lugares del mundo. Le Petit Journal, un diario francés con una tirada de más de un millón de ejemplares y un precio reducido para la cantidad de grabados a color que producía; mandó, en 1891, a un corresponsal a conocer la Semana Santa de Sevilla. La razón del periódico era el interés por lo exótico, por las culturas que consideraban “inferiores”, tanto por lo racial como por lo económico. Y es que la Semana Santa de “aquel extraño país del sur” les fascinaba.
Todos los sábados sacaba un suplemento cuya portada y contraportada se dedicaban a estas culturas. Lo mismo salía la selva amazónica que las fiestas populares andaluzas porque, para el francés burgués de la época, estaba igual de alejado a ellos.
Este viajero, que pasaría toda la semana en la ciudad, tomó apuntes de los desfiles procesionales y los llevó al grabador en París. El Sábado Santo de 1891 publicó a página completa y a todo color un grabado titulado “La Semana Santa de Sevilla. La procesión del Viernes Santo”.
Según Juan Carlos Martínez Amores, uno de los mayores expertos en este tipo de ilustraciones, se puede observar cómo la imagen no refleja la realidad. Aparecen romanos, un macero, nazarenos con túnicas distintas… El Cristo que aparece en la imagen presumiblemente se trata del Nazareno de la O, ya que va con una cruz de carey al hombro.
El grabado podría resumir lo que el viajero captó de nuestra Semana Santa, al igual que ocurrió con el famoso cuadro de Sorolla.
Aclaración: En la edición impresa de la revista Pasión en Sevilla del mes de enero, aparece en el texto citada una fotografía de la Quinta Angustia bajo el palio del Calvario, que no aparece como tal en el reportaje. La razón es que la calidad de la fotografía que sí se puede observar en mi blog, hacía imposible su publicación sobre el papel. Pido disculpas por este motivo.
Fotografías: Kako Rangel, Archivo Fernand y archivo propio
viernes, 19 de diciembre de 2008
No he puesto nunca un artículo ajeno en mi blog. Pero es que éste me ha tocado el alma, y tengo que romper la tradición. Es artículo de premio. Ahí va...
Escrito por Antonio Burgos
jueves, 18 de diciembre de 2008
Como cada soldado de Napoleón llevaba en su mochila el bastón de mariscal, cada sevillano tiene guardada en su ingenio una página genial para que se añada al diccionario con el relámpago de una palabra nueva, con el hallazgo de una comparación popular, con una voz de su invención que meta en tres o cuatro sílabas todo un mundo, como la vida entera cabe en los versos de una soleá.
Un capataz del Arrabal y Guarda inventó un día el verbo «trianear», que es cruzar el puente y venir desde la otra orilla derramando arte y gracia con un palio o un paso de Cristo, para recordarle a esta banda de la ciudad heraclea que por algo tiene por santas patronas a dos alfareras que hacían loza fina y que se echaron de novio a Cristo como quien le habla a un mocito cartujano pintor de loza. Trianean los capataces y costaleros, como Manolo Bejarano, que al igual que los padres enseñan a andar a sus hijos, le enseñó a andar, con su inconfundible paso racheado, nada menos que al mismísimo Hijo de Dios, vecino de San Lorenzo. Trianean los cantaores del Zurraque y de la Cava con las viejas soleares de sirga y fragua. Trianea el Rocío, con la hermandad del Arrabal cantada en las coplas imborrables de los Hermanos Reyes desde una Castilleja que también trianea lo suyo en lo alto de su Cuesta. Trianean los alfares, trianean los recuerdos del muelle, trianean los pavías de la calle San Jacinto, trianean los vapores que iban a Sanlúcar con sus lentas ruedas de paletas a babor y estribor y que disfrazaban al Guadalquivir de Mississippi.
Pero hoy, que es 18 de diciembre; hoy, que junto al Arco ha bajado las alfombradas escaleras de su trono la Divina Gioconda y ha puesto allí, tan reinona, su Corte de incienso, merino y terciopelo verde para que todos los que la proclamamos Verdadera Madre de Dios vayamos a rendirle la pleitesía de un beso en las más perfectas manos de las más Hermosa Mujer... Hoy, que los viejos armaos salen de la memoria de antiguas madrugadas de pañuelos blancos por una saeta de Manuel Torre y se ponen sus galas de casamiento para entrar en la basílica al rindan armas de la emoción, tras echar un cigarrito en la charlita del atrio... Hoy, que los espejos de las tabernas de la calle Anchalaferia saben que en la verdad de la basílica se puede contemplar el auténtico rostro de la misma Esperanza que desde un viejo cuadro preside todas las cuarteladas de la Plaza... Hoy, que es día de badila y de alhucema, de niebla mañanera y de vaho de bufandas que compite con el humo de los calentitos del puesto de Alfonso en la calle Andueza...
Hoy, que es Esperanza pura de Sevilla a los dos lados del puente, caigo en la cuenta de que Triana trianea con la Virgen como salida de un besamanos de los años 50, cuando Alfonso Jaramillo ganaba el concurso de «La melodía misteriosa» en «Cabalgata fin de semana» y traía a Bobby Deglané para que le regalara a La Que Estaba en San Jacinto, tal como hoy en Santa Ana, esta rosa de plata que en la mano lleva, bajo estas lámparas de Muranos celestiales, ante estas macetas de helechos tan de Corral del Cura, tan de casa de vecinos de la Cerca Hermosa. Pero si Triana trianea, hoy, que es día de la Esperanza, Sevilla no sevillanea. Sevilla, cuando quiere alcanzar la perfección, se mira en la cara de la Madre de Dios y hace como hoy: macarenea.
Un día me pregunté y me respondí a mí mismo:
¿Que qué es trianear?
Pues que un Cristo, hasta sentao,
ande sobrao de compás.
Hoy, que es día de la Esperanza, me pregunto: ¿Qué es macarenear? Y me responden los merlones de la muralla. Y me responde el tintineo de las mariquillas. Y me responde el Spes latino de la estampa del almanaque que cada año me manda Juan José Morillas. Y me responde una coronación de grandezas con una marcha de Gámez Laserna. Y me responde la saeta de La Marta. Y me responde la centuriana espada desnuda del Pelao. Y me responde la vara de hermano mayor de José Luis Pablo-Romero. Y me responden las campanitas del tintinábulo. Y me responde, rufando, el tambor de Hidalgo. Y me responden los ojos de estatua romana, ojos de llorar ante el Gran Poder, de los armaos:
¿Qué es macarenear?
¡Ver la cara a la Esperanza
y jartarse de llorar!
Y después de esto, sólo cabe preguntarse: ¿qué se debe aquí? Maravilloso
Escrito por Antonio Burgos
jueves, 18 de diciembre de 2008
Como cada soldado de Napoleón llevaba en su mochila el bastón de mariscal, cada sevillano tiene guardada en su ingenio una página genial para que se añada al diccionario con el relámpago de una palabra nueva, con el hallazgo de una comparación popular, con una voz de su invención que meta en tres o cuatro sílabas todo un mundo, como la vida entera cabe en los versos de una soleá.
Un capataz del Arrabal y Guarda inventó un día el verbo «trianear», que es cruzar el puente y venir desde la otra orilla derramando arte y gracia con un palio o un paso de Cristo, para recordarle a esta banda de la ciudad heraclea que por algo tiene por santas patronas a dos alfareras que hacían loza fina y que se echaron de novio a Cristo como quien le habla a un mocito cartujano pintor de loza. Trianean los capataces y costaleros, como Manolo Bejarano, que al igual que los padres enseñan a andar a sus hijos, le enseñó a andar, con su inconfundible paso racheado, nada menos que al mismísimo Hijo de Dios, vecino de San Lorenzo. Trianean los cantaores del Zurraque y de la Cava con las viejas soleares de sirga y fragua. Trianea el Rocío, con la hermandad del Arrabal cantada en las coplas imborrables de los Hermanos Reyes desde una Castilleja que también trianea lo suyo en lo alto de su Cuesta. Trianean los alfares, trianean los recuerdos del muelle, trianean los pavías de la calle San Jacinto, trianean los vapores que iban a Sanlúcar con sus lentas ruedas de paletas a babor y estribor y que disfrazaban al Guadalquivir de Mississippi.
Pero hoy, que es 18 de diciembre; hoy, que junto al Arco ha bajado las alfombradas escaleras de su trono la Divina Gioconda y ha puesto allí, tan reinona, su Corte de incienso, merino y terciopelo verde para que todos los que la proclamamos Verdadera Madre de Dios vayamos a rendirle la pleitesía de un beso en las más perfectas manos de las más Hermosa Mujer... Hoy, que los viejos armaos salen de la memoria de antiguas madrugadas de pañuelos blancos por una saeta de Manuel Torre y se ponen sus galas de casamiento para entrar en la basílica al rindan armas de la emoción, tras echar un cigarrito en la charlita del atrio... Hoy, que los espejos de las tabernas de la calle Anchalaferia saben que en la verdad de la basílica se puede contemplar el auténtico rostro de la misma Esperanza que desde un viejo cuadro preside todas las cuarteladas de la Plaza... Hoy, que es día de badila y de alhucema, de niebla mañanera y de vaho de bufandas que compite con el humo de los calentitos del puesto de Alfonso en la calle Andueza...
Hoy, que es Esperanza pura de Sevilla a los dos lados del puente, caigo en la cuenta de que Triana trianea con la Virgen como salida de un besamanos de los años 50, cuando Alfonso Jaramillo ganaba el concurso de «La melodía misteriosa» en «Cabalgata fin de semana» y traía a Bobby Deglané para que le regalara a La Que Estaba en San Jacinto, tal como hoy en Santa Ana, esta rosa de plata que en la mano lleva, bajo estas lámparas de Muranos celestiales, ante estas macetas de helechos tan de Corral del Cura, tan de casa de vecinos de la Cerca Hermosa. Pero si Triana trianea, hoy, que es día de la Esperanza, Sevilla no sevillanea. Sevilla, cuando quiere alcanzar la perfección, se mira en la cara de la Madre de Dios y hace como hoy: macarenea.
Un día me pregunté y me respondí a mí mismo:
¿Que qué es trianear?
Pues que un Cristo, hasta sentao,
ande sobrao de compás.
Hoy, que es día de la Esperanza, me pregunto: ¿Qué es macarenear? Y me responden los merlones de la muralla. Y me responde el tintineo de las mariquillas. Y me responde el Spes latino de la estampa del almanaque que cada año me manda Juan José Morillas. Y me responde una coronación de grandezas con una marcha de Gámez Laserna. Y me responde la saeta de La Marta. Y me responde la centuriana espada desnuda del Pelao. Y me responde la vara de hermano mayor de José Luis Pablo-Romero. Y me responden las campanitas del tintinábulo. Y me responde, rufando, el tambor de Hidalgo. Y me responden los ojos de estatua romana, ojos de llorar ante el Gran Poder, de los armaos:
¿Qué es macarenear?
¡Ver la cara a la Esperanza
y jartarse de llorar!
Y después de esto, sólo cabe preguntarse: ¿qué se debe aquí? Maravilloso
viernes, 5 de diciembre de 2008
Publicado en la revista "Pasión en Sevilla"
La Virgen de Regla de la Hermandad de los Panaderos, que será coronada canónicamente, debe su nombre a la fervorosa imagen que recibe culto en el Santuario de esta localidad gaditana. Pero, ¿y si la primera titular de esta corporación también procediera de este Santuario? Un viaje en el tiempo y por la geografía, desde África a Sevilla pasando por la costa gaditana, para descubrir la historia de una advocación que da pie a otra de las múltiples leyendas de las hermandades sevillanas
“Negra soy, pero hermosa hija de Jerusalén”. Los Cantares de Salomón tienen reflejo en un Santuario de la bahía gaditana donde se encuentra una Virgen de color negro y que es de Regla porque es ella quien custodia la regla de los frailes agustinos. La historia de esta Virgen se remonta al siglo IV cuando, según fray Diego de Carmona Bohórquez, fue realizada por encargo del propio San Agustín, doctor de la Iglesia que se encontraba de arzobispo en Hipona, en el norte de África, teniendo en su oratorio a esta imagen. Una vez fallecido el santo, su discípulo Cipriano, por indicación de éste, cogió a la Virgen y la metió en una pequeña barca en compañía de otros monjes. Las corrientes y el viento de la zona la arrastraron hasta las costas gaditanas atracando donde hoy se halla el Santuario y donde entonces habitaban unos pobres ermitaños que observaban las reglas de San Agustín. En el siglo XIV, un canónigo reglar de León la descubrió “de forma milagrosa” y en su lugar se levantó el Humilladero que actualmente está situado frente al Santuario.
La historia documentada es que allá por el siglo XIV existía una ermita que rendía culto a Nuestra Señora de Regla que estaba regentada por unos canónigos reglares procedentes de León, de la orden agustina, que permanecieron al frente del monasterio hasta la Desamortización, cuando pasó a poder de los franciscanos.
Por otra parte, los estudios iconográficos desestiman el posible origen egipcio de la imagen, ya que la datan entre los siglos XII y XIII e incluso principios del XIV.
Además de la hipótesis de que el nombre de “Regla” viene de la regla que custodia a los agustinos, hay quien piensa que fue denominada así porque había un castillo con este nombre que estaba situado en la parte de la costa gaditana que los romanos conocieron por Caepionis en honor del faro construido por Quinto Servilius Ceipión, para evitar los numerosos naufragios que se producían en la desembocadura del rio Guadalquivir.
La primera conclusión que puede extraerse de todo esto es que fue la Orden de San Agustín quien difundió esta devoción mariana.
La advocación llega a Sevilla
Pasaron algunos siglos y la devoción a la Virgen de Regla se extendió hasta Sevilla. Nace aquí una leyenda que, al igual que ocurrió con la advocación mariana, procede de Chipiona y se ha ido transmitiendo de boca en boca sin que hasta ahora llegara a Sevilla.
Un cofrade de este municipio, Fulgencio Florido, publicó en una página web de la Semana Santa de Chipiona un documento del franciscano José Martín, que fue hallado gracias a la información de un fraile de esta misma orden que habita el monasterio de la localidad gaditana. Parece ser que la edición de este escrito tuvo lugar mediante la transmisión oral de la información y a una transcripción poco literal de un manuscrito inédito de 1639 firmado por fray Diego de Carmona Bohórquez, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, cuyo título es “Historia Sacra del insigne origen y raro aparecimiento de la antiquísima imagen de Nuestra Señora de Regla y de sus admirables y maravillosas obras”.
Cuenta la historia que a finales del siglo XVI había en el monasterio de Regla una Virgen blanca, sin advocación especial alguna, que salía en procesión claustral el día 2 de febrero. Esta Virgen blanca la llevaron los agustinos al Convento de La Pasión, en la calle Sierpes, y la veneraron en el colegio de San Acasio, enfrente del cenobio. Fue allí donde comenzaron a conocerla con el sobrenombre de Regla, por haber pertenecido al monasterio gaditano y donde aparentemente tuvo origen esta advocación en nuestra ciudad.
Según esta fuente, se podría establecer una relación entre la llegada de esta Virgen blanca desde Chipiona y la fundación de la Hermandad de los Panaderos, a finales del siglo XVI. Además, el historiador franciscano en ese documento indica que veinticuatro personas devotas de la Virgen estaban intentando fundar una cofradía cuya advocación mariana fuera famosa en toda España. Sin embargo, cada cual tenía una preferencia y no llegaban a un acuerdo. De entre todas las advocaciones que presuntamente trataron, se encontraban las de Consolación, Loreto, Guadalupe y Montserrat. Finalmente llegaron a un acuerdo cuando el nombre de Regla hizo acto de presencia.
Esta información, según este documento, pudo transmitírsela a fray Diego de Carmona Bohórquez uno de los miembros fundadores de la corporación, dado que el origen de la hermandad coincide con los escritos de este fraile, especialmente devoto de la Virgen de Regla de Chipiona.
El reconocido historiador José Roda Peña, ex hermano mayor de Los Panaderos y autor del libro La Hermandad del Prendimiento en los siglos XVII y XVIII, afirma que no es posible establecer de manera documentada que esa Virgen llegara a ser la primera titular de la corporación, pero que es muy poco probable, por no decir imposible, que así fuera.
Esta hermandad trianera podría, incluso, haber sido el origen de la Hermandad del Prendimiento, según indica el historiador Federico García de la Concha. De hecho, en el primitivo libro de Reglas de la corporación, se hace alusión a una casa, convento o monasterio y a su prior; lo cual lleva a pensar en la posibilidad de que la cofradía fuera fundada en un convento, aunque hasta el momento es indemostrable.
Se va a dar la circunstancia, probablemente en 2010, que ambas vírgenes de Regla van a compartir, además de nombre, el rango de coronada. La Virgen negra de Chipiona obtuvo este rango en 1954 y la Virgen blanca, patrona de los panaderos, hará lo propio 56 años después. La titular de la Hermandad del Prendimiento es una magnífica imagen, atribuida a la Roldana, cuya historia y advocación es merecedora de este gran título. Una Virgen que, desde su origen, siempre ha estado ligada a la localidad gaditana de Chipiona.
La Virgen de Regla de la Hermandad de los Panaderos, que será coronada canónicamente, debe su nombre a la fervorosa imagen que recibe culto en el Santuario de esta localidad gaditana. Pero, ¿y si la primera titular de esta corporación también procediera de este Santuario? Un viaje en el tiempo y por la geografía, desde África a Sevilla pasando por la costa gaditana, para descubrir la historia de una advocación que da pie a otra de las múltiples leyendas de las hermandades sevillanas
“Negra soy, pero hermosa hija de Jerusalén”. Los Cantares de Salomón tienen reflejo en un Santuario de la bahía gaditana donde se encuentra una Virgen de color negro y que es de Regla porque es ella quien custodia la regla de los frailes agustinos. La historia de esta Virgen se remonta al siglo IV cuando, según fray Diego de Carmona Bohórquez, fue realizada por encargo del propio San Agustín, doctor de la Iglesia que se encontraba de arzobispo en Hipona, en el norte de África, teniendo en su oratorio a esta imagen. Una vez fallecido el santo, su discípulo Cipriano, por indicación de éste, cogió a la Virgen y la metió en una pequeña barca en compañía de otros monjes. Las corrientes y el viento de la zona la arrastraron hasta las costas gaditanas atracando donde hoy se halla el Santuario y donde entonces habitaban unos pobres ermitaños que observaban las reglas de San Agustín. En el siglo XIV, un canónigo reglar de León la descubrió “de forma milagrosa” y en su lugar se levantó el Humilladero que actualmente está situado frente al Santuario.La historia documentada es que allá por el siglo XIV existía una ermita que rendía culto a Nuestra Señora de Regla que estaba regentada por unos canónigos reglares procedentes de León, de la orden agustina, que permanecieron al frente del monasterio hasta la Desamortización, cuando pasó a poder de los franciscanos.
Por otra parte, los estudios iconográficos desestiman el posible origen egipcio de la imagen, ya que la datan entre los siglos XII y XIII e incluso principios del XIV.
Además de la hipótesis de que el nombre de “Regla” viene de la regla que custodia a los agustinos, hay quien piensa que fue denominada así porque había un castillo con este nombre que estaba situado en la parte de la costa gaditana que los romanos conocieron por Caepionis en honor del faro construido por Quinto Servilius Ceipión, para evitar los numerosos naufragios que se producían en la desembocadura del rio Guadalquivir.
La primera conclusión que puede extraerse de todo esto es que fue la Orden de San Agustín quien difundió esta devoción mariana.
La advocación llega a Sevilla

Pasaron algunos siglos y la devoción a la Virgen de Regla se extendió hasta Sevilla. Nace aquí una leyenda que, al igual que ocurrió con la advocación mariana, procede de Chipiona y se ha ido transmitiendo de boca en boca sin que hasta ahora llegara a Sevilla.
Un cofrade de este municipio, Fulgencio Florido, publicó en una página web de la Semana Santa de Chipiona un documento del franciscano José Martín, que fue hallado gracias a la información de un fraile de esta misma orden que habita el monasterio de la localidad gaditana. Parece ser que la edición de este escrito tuvo lugar mediante la transmisión oral de la información y a una transcripción poco literal de un manuscrito inédito de 1639 firmado por fray Diego de Carmona Bohórquez, que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid, cuyo título es “Historia Sacra del insigne origen y raro aparecimiento de la antiquísima imagen de Nuestra Señora de Regla y de sus admirables y maravillosas obras”.
Cuenta la historia que a finales del siglo XVI había en el monasterio de Regla una Virgen blanca, sin advocación especial alguna, que salía en procesión claustral el día 2 de febrero. Esta Virgen blanca la llevaron los agustinos al Convento de La Pasión, en la calle Sierpes, y la veneraron en el colegio de San Acasio, enfrente del cenobio. Fue allí donde comenzaron a conocerla con el sobrenombre de Regla, por haber pertenecido al monasterio gaditano y donde aparentemente tuvo origen esta advocación en nuestra ciudad.
Según esta fuente, se podría establecer una relación entre la llegada de esta Virgen blanca desde Chipiona y la fundación de la Hermandad de los Panaderos, a finales del siglo XVI. Además, el historiador franciscano en ese documento indica que veinticuatro personas devotas de la Virgen estaban intentando fundar una cofradía cuya advocación mariana fuera famosa en toda España. Sin embargo, cada cual tenía una preferencia y no llegaban a un acuerdo. De entre todas las advocaciones que presuntamente trataron, se encontraban las de Consolación, Loreto, Guadalupe y Montserrat. Finalmente llegaron a un acuerdo cuando el nombre de Regla hizo acto de presencia.
Esta información, según este documento, pudo transmitírsela a fray Diego de Carmona Bohórquez uno de los miembros fundadores de la corporación, dado que el origen de la hermandad coincide con los escritos de este fraile, especialmente devoto de la Virgen de Regla de Chipiona.
Sin embargo, el hecho de que no exista mayor documentación para refutar completamente o amparar esta hipótesis y de que la mayoría de la información se extrae mediante conclusiones personales de fray José Martín, sólo ayudan a acrecentar de manera notable la leyenda, restándole credibilidad.
Fulgencio Florido llega a afirmar que, según tiene entendido, la primera titular de la Hermandad de los Panaderos fue la que vino desde el monasterio de Chipiona hasta el colegio de San Acasio.
José Bermejo y Carballo indica en Glorias religiosas de Sevilla que la advocación “debió adoptarse por devoción especial que profesaran los individuos de esta hermandad a la célebre y milagrosa efigie de Nuestra Señora de Regla, venerada en su Santuario cerca de Chipiona”. Llegados a este punto, parece claro que la Virgen de los Panaderos debe su nombre a la primitiva efigie del Santuario gaditano.
Tres vírgenes de Regla en Sevilla
Tanto se universalizó la devoción por María Santísima de Regla que en el mismo siglo se pudieron dar cita en Sevilla al menos tres vírgenes con esta advocación, extendidas por la ciudad gracias a los conventos agustinos de la calle Sierpes y del barrio de Triana.
Fulgencio Florido llega a afirmar que, según tiene entendido, la primera titular de la Hermandad de los Panaderos fue la que vino desde el monasterio de Chipiona hasta el colegio de San Acasio.
José Bermejo y Carballo indica en Glorias religiosas de Sevilla que la advocación “debió adoptarse por devoción especial que profesaran los individuos de esta hermandad a la célebre y milagrosa efigie de Nuestra Señora de Regla, venerada en su Santuario cerca de Chipiona”. Llegados a este punto, parece claro que la Virgen de los Panaderos debe su nombre a la primitiva efigie del Santuario gaditano.
Tres vírgenes de Regla en Sevilla

Tanto se universalizó la devoción por María Santísima de Regla que en el mismo siglo se pudieron dar cita en Sevilla al menos tres vírgenes con esta advocación, extendidas por la ciudad gracias a los conventos agustinos de la calle Sierpes y del barrio de Triana.
El reconocido historiador José Roda Peña, ex hermano mayor de Los Panaderos y autor del libro La Hermandad del Prendimiento en los siglos XVII y XVIII, afirma que no es posible establecer de manera documentada que esa Virgen llegara a ser la primera titular de la corporación, pero que es muy poco probable, por no decir imposible, que así fuera.
Por otra parte, añade que si bien es cierto que los agustinos fueron los que difundieron la devoción por la Virgen de Regla, en Sevilla existían por aquel entonces dos conventos de esta orden: el ya citado de La Pasión en la calle Sierpes y el del Espíritu Santo en Triana. Además, según Roda Peña, fueron varias las hermandades que tuvieron como titular a la Virgen de Regla. De hecho, en el convento del Espíritu Santo en Triana se hallaba en 1586 una imagen con ese nombre, ya que existe un pleito de sus cofrades con el procurador general de los agustinos “a propósito del uso de esta advocación”.
Esta hermandad trianera podría, incluso, haber sido el origen de la Hermandad del Prendimiento, según indica el historiador Federico García de la Concha. De hecho, en el primitivo libro de Reglas de la corporación, se hace alusión a una casa, convento o monasterio y a su prior; lo cual lleva a pensar en la posibilidad de que la cofradía fuera fundada en un convento, aunque hasta el momento es indemostrable.
Aparte de la Hermandad de los Panaderos y la susodicha cofradía trianera radicada en el convento del Espíritu Santo, otra corporación con esta titular mariana fue la que tenía en propiedad un retablo callejero en Cerrajería y que dadas las exiguas dimensiones del lugar emigró por la ciudad hasta desaparecer en el siglo XIX. En 1971, la Virgen fue cedida a las carmelitas descalzas del Cerro de los Ángeles en Madrid.
Según Roda Peña, “poco después de concluirse en la década de 1660 las obras del convento de San Acasio, los agustinos concedieron el patronato de una de sus capillas a D. Pedro de Agustín Valenzuela, con tal que colocase en ella a Nuestra Señora de Regla. Lo mismo sucedió en el convento casa grande de San Agustín, en 1718, cuando por devoción del Padre maestro fray Francisco de Espinosa se entronizó una imagen de la Virgen de Regla en la capilla de San Gregorio y las Vírgenes”. Esta teoría podría establecer un símil con la leyenda de la Virgen blanca procedente de Chipiona, aunque el año 1660 no coincide con el que se cita en la historia, ni con el de la fundación de la Hermandad del Prendimiento.
El documento más antiguo que posee la Hermandad de Los Panaderos es el libro de Reglas de 1601, cuyo cuarto centenario celebró la corporación en 2001 con una salida extraordinaria de la Virgen. En las acuarelas de este libro de Reglas aparece una miniatura de una Virgen de Gloria blanca, “de expresión dulce y sonriente, erguida sobre una peana gallonada y vestida a la moda cortesana de comienzos del XVII”; y que en sus manos sostiene al Niño Jesús. Al parecer, era común en los libros de reglas que las imágenes representadas no tuvieran nada que ver con la efigie titular de la corporación. Sin embargo, esto no impide que la Hermandad del Prendimiento, aparte de la primitiva dolorosa, tuviera una Virgen de gloria con la misma advocación, tal y como ocurre en la Hermandad de la O.
Como en la información ofrecida desde la provincia gaditana no figura el tipo de efigie –si era dolorosa o letífica-, no puede refutarse en este sentido esta hipótesis. Sin embargo, el hecho de que hubiera dos hermandades más con esta advocación en Sevilla y no exista ningún escrito que lo atestigüe, dificulta la relación directa entre la Virgen blanca trasladada por los agustinos desde Chipiona y la primera titular de la Hermandad del Prendimiento. Si fuera cierta la hipótesis de la Virgen llegada desde Chipiona, podría haber pertenecido a cualquiera de las tres hermandades o a los distintos conventos agustinos.
Este vacío histórico ni ampara ni refuta completamente esta posibilidad, por lo que hasta que no aparezca algún documento que resuelva esta diatriba, hace reflexionar –sin fundamento histórico- sobre la posibilidad de que la Hermandad de Los Panaderos tuviera como primera titular a una Virgen chipionera, traída desde el mismo Santuario donde se venera a una de las imágenes más universales de nuestra geografía.
Se va a dar la circunstancia, probablemente en 2010, que ambas vírgenes de Regla van a compartir, además de nombre, el rango de coronada. La Virgen negra de Chipiona obtuvo este rango en 1954 y la Virgen blanca, patrona de los panaderos, hará lo propio 56 años después. La titular de la Hermandad del Prendimiento es una magnífica imagen, atribuida a la Roldana, cuya historia y advocación es merecedora de este gran título. Una Virgen que, desde su origen, siempre ha estado ligada a la localidad gaditana de Chipiona.
martes, 18 de noviembre de 2008
Publicado en pasionensevilla.tvUna mirada vale más que mil palabras. A compás del silencio más íntimo, en San Juan de la Palma se producen dos diálogos imposibles. El primero es el diálogo entre un hombre que guarda silencio y una mujer que mira para otro lado. Una mirada perdida que indica el dolor más profundo que puede sentir una madre. Una mirada que cautiva a todo el que clava sus ojos en ella. Es la Amargura el canon de la excelencia y lo sublime, pero a la vez es el paradigma del dolor absoluto.
El segundo es eterno, pero nadie sabe qué le dice o le indica San Juan mientras la Virgen aparta la mirada. Esta eternidad se rompe sólo una vez al año durante un breve espacio de tiempo.
En un mes donde el frío y el olor a castañas se entremezclan, dejando ver con cada vez más antelación un periodo tan dichoso para algunos pero tan cruel para otros, en San Juan de la Palma hay una Virgen que nos devuelve a la realidad social. Se nos brinda, pues, la posibilidad de imbuirnos en la mirada de la Reina del Dolor, en unos ojos que transmiten la fe en Dios por encima de todo, aún cuando la amargura extrema nos envuelve.
Es por ello por lo que hay que acudir a verla, para que sus ojos nos curtan y demuestren los desmanes de la vida. Pero que, a su vez, nos reconforten y transmitan la fe necesaria para afrontarlos.
Es noviembre en la calle Feria, la Amargura está en besamanos.
lunes, 17 de noviembre de 2008

(Publicado en la revista Pasión en Sevilla)
El talento de este inigualable artista se vio reflejado en numerosas aportaciones a la Semana Santa sevillana. Sin embargo, muchos de los proyectos que ideó no pudieron ver la luz y se encuentran actualmente en propiedad de diversos particulares o archivados en las hermandades
Hubo quien le denominó “el Martínez Montañés de la plata”. Cayetano González está considerado por muchos historiadores del arte como el mejor orfebre de todos los que han trabajado para las hermandades sevillanas. Sin embargo, a pesar de que esta faceta es la más célebre, debe ser reconocido como un artista que trabajó también como imaginero o arquitecto. Quienes le conocieron afirman que su debilidad era la poesía, de hecho regaló a cada uno de sus hijos un libro dedicado y dibujado por él y dedicó otro a las cofradías de Sevilla. Sobrino del prestigioso arquitecto Aníbal González –con quien trabajó durante años en sus proyectos urbanísticos y monumentales- se inspiró en el Regionalismo imperante en la época de la Exposición Iberoamericana de 1929 para ejecutar sus trabajos.
De su amplísima obra destaca la que realizó para tres hermandades: Pasión (donde además de otros enseres destacan las portentosas andas que hizo para el Señor, del cual era un gran devoto), la Amargura (creando una de las mejores joyas de nuestra Semana Santa como es la corona de la Virgen, además de las figuras secundarias del misterio y casi toda la orfebrería de la cofradía) y El Silencio (con el paso de palio de la Virgen de la Concepción).
A pesar de la cuantiosa aportación patrimonial en nuestra ciudad, no todo su genio pudo materializarse en obras concretas, quedando en forma de esbozos que se encuentran en lugares poco accesibles y que han dado lugar al olvido.
La razón por la que muchos de estos proyectos fueron desechados dista mucho de la falta de calidad que pudiera ofrecer finalmente, ya que a pesar de que muchas veces su actitud de no fijarse plazos de entrega ponía nerviosos a los dirigentes de las hermandades, “la perfección de la obra terminada hacía olvidar las dificultades habidas”. Así lo indica la profesora María Victoria García Olloqui en Orfebrería sevillana: Cayetano González. Los motivos fueron meramente económicos, quizás porque el diseño definitivo obligaría a sobrepasar el presupuesto previsto no sólo por la mano de obra, sino por el alto coste de los materiales proyectados.
Proyectos para Las Penas
El patrimonio de la Hermandad de Las Penas de San Vicente estuvo durante el pasado siglo en constante evolución. De hecho, el palio de la Virgen de los Dolores de Patrocinio López sufrió una modificación por parte de Cayetano González, que no gustó en la Hermandad y fue desechado, quedando como altar de cultos y, posteriormente, los bordados fueron a parar a la hermandad de Vera Cruz. Anteriormente a esto, la corporación ya había encargado al orfebre el diseño de un frontal de palio que, a pesar de no realizarse, sirvió como base a los bordados de los respiraderos del paso.
El patrimonio de la Hermandad de Las Penas de San Vicente estuvo durante el pasado siglo en constante evolución. De hecho, el palio de la Virgen de los Dolores de Patrocinio López sufrió una modificación por parte de Cayetano González, que no gustó en la Hermandad y fue desechado, quedando como altar de cultos y, posteriormente, los bordados fueron a parar a la hermandad de Vera Cruz. Anteriormente a esto, la corporación ya había encargado al orfebre el diseño de un frontal de palio que, a pesar de no realizarse, sirvió como base a los bordados de los respiraderos del paso.
Otro de los proyectos que la cofradía rechazó a Cayetano González fue el que presentó para la ejecución del paso del Señor de las Penas, ya que el que disponía presentaba un estado lamentable y carecía de la calidad suficiente. Según García Olloqui, “el orfebre explicó a la Junta que su proyecto sólo sería viable si no se le añadía al paso ninguna figura complementaria”, y hubiera sido de estilo barroco en madera con apliques de plata dorada. Era tanta la calidad que presuponía Cayetano en su proyecto, que indicó que gran parte de los materiales serían ininflamables y de una larga duración. El paso sería completado con capillas cuyas figuras estarían realizadas en marfil y los faldones y los respiraderos bordados en oro.
Sin embargo, a pesar de que este diseño fue aceptado, finalmente no pudo llevarse a cabo por cuestiones económicas. El boceto original del paso de Cristo estuvo en posesión del hermano de la cofradía Luis Erraskin Fuentes, ya fallecido. Los del paso de palio estuvieron en poder del recordado Juan Carrero, aunque según su hijo –propietario del valioso archivo del insigne investigador- actualmente están en el archivo de la Hermandad de las Penas que, al encontrarse en obras la casa hermandad, están guardados en un guardamuebles por lo que es inaccesible actualmente.
Un palio para el Calvario
A mediados del siglo pasado, la Hermandad del Calvario encargó a Cayetano la restauración y enriquecimiento de muchos bordados del paso de palio de la Virgen de la Presentación como el manto, la saya o los respiraderos –cuyas labores se efectuaron en el taller de Carrasquilla-, así como distintas piezas de orfebrería como los varales y la plata del respiradero. De hecho, la concepción actual del magnífico manto de salida es de Cayetano.
A mediados del siglo pasado, la Hermandad del Calvario encargó a Cayetano la restauración y enriquecimiento de muchos bordados del paso de palio de la Virgen de la Presentación como el manto, la saya o los respiraderos –cuyas labores se efectuaron en el taller de Carrasquilla-, así como distintas piezas de orfebrería como los varales y la plata del respiradero. De hecho, la concepción actual del magnífico manto de salida es de Cayetano.
Sin embargo, no todo lo que la hermandad encargó al artista pudo ver la luz. Guillermo Domínguez Clavería, discípulo de Cayetano González y fallecido hace algunos años, disponía de un proyecto de bambalina frontal del palio que el orfebre presentó en la hermandad y no se llevó a efecto. el diseño es parecido al actual, ya que sería un palio de cajón, aunque incluiría apliques en plata. Cayetano Aníbal González, hijo del orfebre y conservador de la Real Academia de Bellas Artes “Nuestra Señora de la Angustia” de Granada, afirma que estos bocetos fueron a parar a la Hermandad del Calvario.
Además del proyecto de bambalinas para el palio, Cayetano diseñó un paso de palio completo de concepción completamente distinta al actual que posee la hermandad, cuyas bambalinas tenían un diseño antagónico al anterior y que tampoco fue realizado. El anteproyecto, que sería entero de plata, incluye como novedad una canastilla y los remates de los varales serían similares a los del paso de palio de El Silencio, con azucenas.
Para completar esta obra inconclusa, el artista diseñó unas jarras para el paso y un doble proyecto de techo de palio que tampoco vieron la luz.
Un paso que impone estiloDe entre todos los proyectos que se quedaron sin realizar y en el olvido, el más impactante, sin duda, hubiera sido la ejecución de un paso de plata para el Santísimo Cristo de las Tres Caídas de la Esperanza de Triana. De haberse realizado, hubiera cambiado tajantemente el estilo del primer paso de la cofradía.
En primer lugar, en el paso sólo hubieran ido el Señor con el Cirineo, ya que su tamaño –de unos 4 metros y medio de largo y dos de ancho- hubiera impedido el hecho de que se situaran las figuras del romano a caballo, las mujeres con el niño y el esclavo etíope que, por aquel entonces, formaba parte del conjunto.
En segundo lugar, se trataba de un paso ejecutado en plata con cartelas doradas y marfil para la cara de los ángeles, lo que hubiera añadido un grado de sobriedad al paso que, en estos momentos, resulta difícil imaginarlo.
Un paso espectacular, con muchas semejanzas al del Señor de Pasión, excepto que los puntos de luz en vez de ser cuatro faroles, hubieran sido serían faroles de guardabrisa, a modo de candelabros de cola. El bordado de los faldones hubiera completado este magnífico proyecto que perdió la hermandad y, consigo, la Semana Santa de Sevilla.
Las andas iban a ser costeadas por un grupo de hermanos, pero la hermandad decidió no realizarlo y se quedó en un boceto que se encuentra a la vista del público detrás de una columna en el bar “El Portón” de la calle Albareda, propiedad que fue del mayordomo de la Esperanza de Triana, Manuel Bellido, que ostentaba el cargo a principios de los 60, cuando fue propuesto el diseño y que actualmente regenta su hijo.
Cayetano en Pasión 
Además de reconocido devoto de la prodigiosa obra de Martínez Montañés, Cayetano González dedicó gran parte de su trabajo a la Hermandad de Pasión. De hecho, es autor de la mayor parte de las piezas de orfebrería de la cofradía.

Además de reconocido devoto de la prodigiosa obra de Martínez Montañés, Cayetano González dedicó gran parte de su trabajo a la Hermandad de Pasión. De hecho, es autor de la mayor parte de las piezas de orfebrería de la cofradía.
Francisco Navarro Sánchez del Campo, ex–hermano mayor de la corporación y miembro de junta durante 43 años, impulsó la mayor parte de los proyectos realizados en Pasión durante todos esos años. Recuerda que cuando ocupaba el cargo de mayordomo, en 1964, el tesorero planteó en un cabildo el encargo a Cayetano González de unos nuevos candelabros de cola para el paso de palio, que sustituyeran a los que tenía hasta entonces la corporación y que no gozaban del agrado de muchos hermanos. Sin embargo, Francisco Navarro fue a más y planteó al cabildo la posibilidad de encargar un diseño de un paso de palio completo –exceptuando los varales que ya habían sido realizados por el orfebre y los bordados de Carmen Campmany-, que completara estéticamente el conjunto de la cofradía, con el objetivo de que la hermandad fuese sustituyendo parte por parte las piezas que considerara oportunas. Francisco Navarro, que mantenía una buena relación con Cayetano González, fue quien solicitó directamente el proyecto al artista, cuyo informe y diseño no fue presentado a la hermandad hasta tres años después.
El diseño incluía unos respiraderos a semejanza con los que realizó en 1948 para el paso del Señor, una gradilla o canastilla en la primera mitad del paso, la candelería, las jarras y los candelabros de cola. Precisamente fueron estos últimos las únicas piezas del proyecto que no gustaron en la hermandad. La canastilla la diseñó así Cayetano González con el objetivo de que los costaleros pudieran ponerse de pie y para que la candelería fuera más pequeña y pesara menos. Como era preceptivo por aquel entonces, el proyecto, cuyo coste estuvo tasado en 1.905.000 pesetas por la mano de obra y los 194 kilogramos de plata de ley que hacían falta (teniendo en cuenta que el paso del Señor de Pasión costó algo menos de un millón de pesetas a finales de los cuarenta), fue sometido a la Real Academia de Bellas Artes “Santa Isabel de Hungría” de Sevilla, cuyos miembros Juan Sebastián y Bandarán y Alfonso Grosso dictaron sendos informes positivos.
Sin embargo, Cayetano González no llegó a realizar ninguna pieza del proyecto, por lo que regaló el boceto a Francisco Navarro que, a pesar de donar el original al archivo de la hermandad, dispone de una copia exacta en su archivo personal. Más tarde, la hermandad llevó a cabo la ejecución de la candelería, que corrió a cargo de Jesús Domínguez y Antonio Santos Rodríguez Campanario, aunque el diseño original es de Cayetano González. Los respiraderos actuales de los Hermanos Delgado guardan ciertas semejanzas con los diseñados para este proyecto por Cayetano González.
Francisco Navarro cuenta que en aquella época no había buenas relaciones con el párroco del Salvador y que un día, al pasar por San Hermenegildo, tuvo la corazonada de ver al Señor en este templo. Con el apoyo del pintor Alfonso Grosso, fue a la hermandad y propuso la idea en cabildo de oficiales. Desde ese momento y tal y como explica José Antonio Rodríguez en el reportaje de este número, se convierte en el promotor principal de la historia de amor y desencuentros entre Pasión y San Hermenegildo.
Tal fue el grado de cercanía que llegó a tener la corporación con este templo que, ya aprobado el traslado en cabildo general, Francisco Navarro solicitó a Cayetano González el diseño de un baldaquino inspirado en el de San Pedro del Vaticano, obra de Bernini; para que el Señor de Pasión se situara debajo y recibiera diariamente el besapiés de los fieles en el altar mayor. El proyecto se presentó de manera doble: cada mitad del boceto tenía una ornamentación diferente. Este interesante boceto, que hubiera acercado mucho más el Señor a los devotos, no pudo materializarse ya que, celebrando la hermandad el próximo traslado, la Autoridad Eclesiástica se opuso. El sueño de Francisco Navarro entre otros muchos hermanos se diluía. Sin embargo, pasados muchos años, en 2003, con motivo del cierre de la parroquia del Salvador, Pasión realizó su Estación de Penitencia desde este templo.
En estos momentos en los que surgen rumores sobre la posibilidad de situar de nuevo al Cirineo en el paso del Señor de Pasión, cabe indicar como curiosidad que la hermandad encargó a Cayetano González la elaboración de dos informes: uno sobre la imagen del Señor en su paso y un estudio para suprimir el Cirineo. La idea de suprimir esta talla –considerada por muchos como la mejor imagen secundaria del siglo XX-, según García Olloqui “partió de los hermanos y se pensó llevarla a cabo para que la imagen del Señor destacase mejor en el paso”.
A finales de los años 20, coincidiendo con la Exposición Iberoamericana, en la Huerta del Rey se encontraba en construcción una basílica dedicada a la Inmaculada Milagrosa, obra de Aníbal González que, de haberse construido, podría haber sido la “segunda catedral del Sevilla”. La idea era que Cayetano González diseñara el altar mayor de la basílica, por lo que realizó un proyecto de baldaquino espectacular, que consecuentemente con la suspensión de la obra, no se llevó a efecto. En la actualidad se conservan algunos pilares de lo que hubiera sido la basílica y el boceto del baldaquino está en propiedad de Cayetano Aníbal González.
Todos estos proyectos, de haber sido realizados, hubieran aumentado de forma sobresaliente el patrimonio histórico-artístico de nuestra ciudad y las cofradías.
Cayetano González no sólo destacó en su obra cofrade o eclesiástica, sino que la ciudad le servía también de inspiración y realizó numerosos proyectos de índole urbanística. Unos, como la cerámica de la Plaza de España o la fachada externa del edificio de Telefónica de la Plaza Nueva, los pudo llevar a efecto. Otros, sin embargo, no vieron la luz. Se trata de tres proyectos muy ambiciosos y que, alguno de ellos, podría gozar de actualidad si se tuviera en cuenta. En caso de haber sido realizados, hubieran cambiado radicalmente la estética de los lugares donde se hubieran aplicado.
El primero de ellos consiste en el diseño de un doble proyecto para un monumento a Juan Sebastián Elcano, como conmemoración a su primera vuelta al mundo, y que se hubiera realizado en la Plaza de Cuba. Ambos proyectos fueron recogidos en un libro llamado Monumento a Elcano. Memoria, de 1964, donde se pueden apreciar como acuarelas estos bocetos.
Según García Olloqui, “ambos proyectos fueron presentados a un concurso para erigir este monumento, pero sólo uno de ellos tuvo posibilidades de realizarse: el que tenía una forma parecida a la columna de Trajano”. En caso de haberse llevado a cabo, la construcción de esta obra hubiera sido gracias a la colaboración de Aurelio Gómez Millán, como arquitecto, y de Cayetano González como escultor. La profesora añade en su libro que se hubiera propuesto al Ayuntamiento la constitución de una sociedad que llevase a cabo la obra, que “explotaría el monumento mediante el cobro de boletos de visita al Museo que se instalaría en su base, y de subida a la plataforma alta, desde donde se vería una bonita vista de Sevilla”; todo para amortizar el gasto de la obra.
En la columna del monumento se hubiera desarrollado la epopeya, “desde la salida de Sevilla de las cinco naos, hasta la vuelta al puerto sevillano de la Santa María de la Victoria, única nave que regresó”. La columna hubiera estado encima de un museo sobre la gesta y hubiera medido 29 metros de altura. Las figuras que se situarían en la base serían de tamaño natural. Por último, encima de la columna, se situaría una potente luz, “de manera que pareciese el faro de Sevilla”. La altura total del monumento hubiera sido de unos 50 metros.
Reforma de la calle San Fernando y de la Feria
En la revista “Blanco y Negro” de diciembre de 1968, se publicó un proyecto diseñado por Cayetano González que consistía en el “derribo de una estrecha hilera de casas de la calle San Fernando, para que quedaran al descubierto los jardines sevillanos del Alcázar”. Según aparece en la revista, las obras hubieran comenzado en 1969.
En la revista “Blanco y Negro” de diciembre de 1968, se publicó un proyecto diseñado por Cayetano González que consistía en el “derribo de una estrecha hilera de casas de la calle San Fernando, para que quedaran al descubierto los jardines sevillanos del Alcázar”. Según aparece en la revista, las obras hubieran comenzado en 1969.
No ha sido la primera vez que se ha intentado reformar la calle San Fernando, ya que continuamente se han presentado algunas reformas como la de 1904 de Alejandro Guichot o la de los años 20. Hace poco el Ayuntamiento de Sevilla intentó expropiar algunos inmuebles de la zona para derribarlos y poder, de este modo, dar acceso a los jardines del Alcázar, con la consiguiente oposición de los vecinos.
Por último, fruto probablemente de su inspiración instantánea, elaboró un proyecto de Feria que no fue solicitado por nadie, aunque podría haber sido viable.
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El autor
- Javier Macías
- Periodista, licenciado en 2010 por la Universidad de Sevilla. Redactor interino de ABC y de la revista Pasión en Sevilla.
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Tener un blog debe ir acompañado de tiempo y, sobre todo, ganas. Quizás haya sido la apatía la que ha generado que este espacio haya estado abandonado durante más de nueve meses.
Pero ahora, con un nuevo diseño y otros bríos vuelve a estar activo. He utilizado un programa llamado Artisteer y creo que es el motivo de la repetición de la palabra "Trial". Si alguien sabe cómo arreglarlo, puede enviarme un correo a javiermacias86@gmail.com.
Pido disculpas desde aquí por todo este tiempo y os animo a visitarlo y participar.
Gracias.
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