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lunes, 7 de diciembre de 2009
Hace alrededor de un año tuve la ocasión de charlar con Cayetano Aníbal González, hijo y sobrino de Cayetano y Aníbal González respectivamente. En su casa de Granada, donde reside, me contó que conservaba numerosos bocetos originales de que su padre realizó para las cofradías de Sevilla, sobre todo de la Amargura, el Silencio y Pasión. Me comentó que tenía este boceto, perteneciente a una pieza de la Hermandad de la Amargura, y que estaba dispuesto a donarlo al archivo de la corporación. Pero, ¿algún hermano o no hermano sabe qué es?


domingo, 8 de febrero de 2009
Publicado en la revista Pasión en Sevilla
Tras siete años de preparación, la Hermandad de la Amargura presentó el pasado 18 de diciembre dos tomos de alta calidad dedicados a la historia y al patrimonio de la corporación, donde destacan importantes fotografías inéditas y crónicas de los acontecimientos que han sucedido en San Juan de la Palma

JAVIER MACÍAS
Cómo resumir los más de tres siglos de historia de una cofradía en 600 páginas. Cómo definir con palabras la excelencia más sublime hecha cofradía, desde la Cruz de Guía hasta la música. “Amargura. La Hermandad de San Juan de la Palma” consigue, tras siete años de duro trabajo, condensar en dos tomos la historia, el patrimonio y la antropología de esta señera cofradía del Domingo de Ramos.

En el año 2001, la Hermandad de la Amargura comenzaba a preparar los actos para celebrar el L Aniversario de la Coronación de la Virgen, en 2004. Para entonces, la Junta que presidía Fernando Peinado Sánchez de Lamadrid comenzó a vislumbrar la posibilidad de sacar a la luz un libro que recogiera todos los aspectos de la corporación. Aunque en un principio parecía factible, se hizo necesario retrasar la edición para más adelante por las dificultades que planteaba una obra de esta envergadura.

Los trabajos de preparación duraron hasta el 21 de noviembre de 2008 –día que se conmemora el aniversario de aquella importante efeméride-, justo cuatro años después de la fecha prevista, cuando se terminaron de imprimir las 1.000 copias que la Hermandad ha estipulado para su primera edición. El libro, que fue presentado y puesto a la venta el pasado 18 de diciembre, ha vendido ya más de 200 unidades. Y es que, para lo hermanos de San Juan de la Palma, se ha convertido en el regalo de estas Navidades.

Con Carlos Colón como prologuista y un importante elenco de autores expertos en diferentes ámbitos, entre los que se encuentran muchos hermanos de la Amargura, se desarrolla en dos tomos que se dividen, a su vez, en cuatro bloques: el primero sirve de introducción a la obra, definiendo cada uno de los aspectos de la corporación. Le siguen, por este orden, el bloque dedicado a la historia y un estudio antropológico de los hermanos a lo largo del siglo XX. El último bloque está destinado al patrimonio que, a la par de incluir descripciones de todas las obras de arte –desde la imaginería a la música-, presenta fotografías de todas ellas. Los bloques primero, segundo y tercero forman parte del primer volumen, mientras que el segundo volumen se ha destinado completamente al patrimonio.

La definición de un canon
“Cómo San Juan de la Palma hiere de belleza”. Así se titula el prólogo de Carlos Colón, que concreta con palabras el significado que tienen las imágenes, la cofradía, los pasos, el exorno, la música y toda la hermandad.

“Por eso si las cosas se hacen bien, si la cofradía brota de sus Imágenes, todo lo que integra –túnicas, insignias, cortejo, pasos, música, exornos- es un eco del misterio que estas Imágenes proclaman. Y en San Juan de la Palma, como es fama en Sevilla, las cosas se han hecho bien”. De este modo, en forma de siete escenarios de la corporación, va tratando los aspectos de la misma.

La historia
La Amargura se fundó en 1696 en la parroquia de San Julián. Sin embargo, la realidad que forma la actual corporación viene de más atrás, con la Hermandad Sacramental de San Juan de la Palma. Se establece, así, un primer capítulo dedicado a los orígenes de la Sacramental hasta la fundación con la de Penitencia, que es tratada en un capítulo posterior. Estos dos monográficos representan el primer estudio que se realiza sobre la Sacramental, por lo que descubre aspectos inéditos hasta ahora. En el primero de ellos, se recogen datos interesantes como las fusiones con otras dos corporaciones, sus actividades y cultos, así como la vinculación que con ella tuvieron personajes de la talla de Hita del Castillo.

Por su parte, el capítulo sobre la fusión, indaga en los cultos en honor al Santísimo que ha venido desarrollando la Hermandad de la Amargura a partir de la unificación. Este interesante estudio, a su vez, va acompañado de una serie de fotografías que reflejan la realidad social de la época.

En cuanto a la historia de la hermandad de penitencia, comienza con un capítulo en el que se analizan las claves de la fundación de la Amargura, en San Julián y de sus primitivas reglas. En él, se indica la posibilidad de que “la aparición de la hermandad, en la última década del siglo XVII, no supone una nueva fundación, sino que se trata de un resurgimiento o nueva creación de otra hermandad más antigua: la de la Hiniesta”. Por otra parte, también se da pie a otra hipótesis que contradice la anterior, abriendo la posibilidad de que tanto la Hiniesta como la Hermandad del Silencio –como se conocía originalmente a la de San Juan de la Palma-, convivieran en San Julián. Por último, el capítulo trata las razones del traslado hasta el templo actual.

El siglo XVIII trajo consigo la inestabilidad a la corporación. En el apartado que trata esta primera época de la Hermandad de la Amargura, se explica cómo se fue consolidando en San Juan de la Palma, pasando por etapas oscuras hasta llegar al año 1808, cuando diversos avatares como la llegada de un “nuevo régimen” y la invasión francesa, dejaron casi inactiva a la corporación. Durante este siglo se incorporó el grupo escultórico de la Virgen con San Juan. De hecho, se cuenta que fue en 1708, cuando aparece por primera vez en un inventario la existencia de una talla de candelero que, probablemente más adentrado el siglo, fue adaptada por Hita del Castillo para conseguir establecer ese diálogo imposible con el Discípulo Amado.
El siglo XIX comienza con el resurgir de la hermandad, en 1828, de la mano de un grupo de jóvenes entre los que se encontraba uno de los mayores benefactores de la historia de la cofradía, como fue Mariano de la Cuesta, que también ocupó el cargo de mayordomo. De entre todos los acontecimientos de esta etapa, destaca el conocido incendio del paso de palio cuando éste transitaba por la Plaza de San Francisco, en 1893.

Este incidente da paso a un nuevo siglo, el XX, donde la hermandad crece en todos sus ámbitos hasta convertirse, muy pronto, en una de las más importantes de la ciudad. Este capítulo, que empieza con la codificación del estilo del “Silencio Blanco”, donde los nazarenos unifican sus hábitos y se conforma el ideario actual de la cofradía, termina con uno de los mayores hitos: la coronación canónica. En este capítulo, además de desvelar estos dos acontecimientos, va apuntándose el engrandecimiento del patrimonio, desde el paso de palio azul de Rodríguez Ojeda, canon de toda su obra posterior, hasta el actual paso de palio, pasando por los cambios en el misterio y la música procesional, con el nacimiento del himno de la Semana Santa: la marcha “Amarguras”. Es aquí donde tres genios configuran todo el patrimonio de la corporación: Cayetano González, Rodríguez Ojeda y Font de Anta. Esta primera mitad de siglo supone la parte más prolija de todas en cuanto a acontecimientos, dados los acaecidos con la Guerra Civil cuando tuvieron que ser ocultadas las imágenes en la calle Marqués de Paradas, la efímera existencia de una centuria romana tras el misterio y la salida extraordinaria de la Virgen, junto con la Macarena y el Valle con motivo del patronazgo de la Virgen de los Reyes, en 1946.

Las bodas de plata y oro de la coronación canónica, sirven para encuadrar las dos últimas etapas de la historia, divididas en sendos capítulos. En el primero, que analiza todo lo acaecido hasta 1979, se estudia de manera destacada las relaciones que la corporación mantenía tanto con la Archidiócesis –por el cardenal Segura-, como con el Régimen –por Luis Ortiz Muñoz-; la instalación del retablo mayor para situar a la Virgen en la presidencia del templo, el traslado al Hospital de los Viejos por obras en San Juan de la Palma, el mantenimiento del patrimonio, la construcción de la casa hermandad y la creación de la cuadrilla de hermanos costaleros y del grupo joven.

Por último, el apartado que analiza la historia reciente de la corporación. En forma de crónicas se distribuyen algunos de los acontecimientos como las restauraciones de la imágenes, la salida frustrada de 1982, cuando la lluvia se cebó con el paso del Señor o los actos del tricentenario de la hermandad. La visita de la Virgen al Convento de las Hermanas de la Cruz, con motivo de la canonización de Santa Ángela y los fastos del 2004, con motivo del L aniversario de la coronación, ponen punto y final a este bloque temático.

La antropología, por su parte, es explicada tomando como punto de partida el año de la coronación de la Virgen hasta la actualidad e incluye gráficos sobre los sectores de la ciudad, en los que residen los hermanos.

El patrimonio
El tomo segundo de la obra llama la atención tanto por el contenido informativo como por el gráfico. Muchas de las piezas materiales, musicales o literarias de la hermandad son analizadas pormenorizadamente por diversos expertos en materia de bordados, platería, insignias, imaginería, restauración, cerámica, pintura, literatura y música.

El Arte en San Juan de la Palma, constituye uno de los principales conjuntos de toda la ciudad. Según el hermano mayor, José Luis del Pueyo Ortiz, “ha sido difícil plasmar en un libro todo el patrimonio de la hermandad, con fotografías incluidas”.

Todo este trabajo se concluye con un índice onomástico que ha realizado Amparo Rodríguez Babío.

Las restauraciones de las imágenes

El libro de historia y patrimonio de la Amargura descubre aspectos desconocidos de la hermandad. De entre todos ellos, cabe destacar dos capítulos recogidos en el segundo volumen referentes a las restauraciones de las imágenes, a mediados de los noventa en el I.A.P.H., que están realizadas por los propios restauradores.

Fuensanta de la Paz Calatrava restauró, en 1995, la imagen del Señor del Silencio en el Desprecio de Herodes. En este capítulo detalla los aspectos técnicos de la intervención e indica el estado de conservación que tenía la talla cuando llegó al Instituto y el tratamiento realizado tanto en el soporte como en la policromía, detallando que “la posibilidad de acceder al antiguo cuerpo del Señor, nos aportó valiosos datos que han quedado documentados. Entre otros se detectó la presencia de la policromía original”.

Por su parte, Joaquín Cruz Solís, que restauró en el mismo centro tanto la imagen de la Virgen como la de San Juan, plasma el informe final de la intervención. Como él mismo detalla, “el problema más importante y de más responsabilidad que tenía la restauración de la imagen era, sin duda, la limpieza del rostro y cuello, ya que se encontraba su policromía totalmente desentonada con zonas excesivamente limpias por desgastes que contrastaban con otras con repintes y manchas oscuras que perturbaban la contemplación de su bellísimo rostro. (…) En el I.A.P.H., se obtuvo con ordenador delante de la Comisión de Seguimiento una reconstrucción virtual de la limpieza del rostro, tomando como base colorimétrica la zona anterior de la oreja derecha”.

En ambos capítulos aparecen espectaculares fotografías de las intervenciones de los titulares, algunas realizadas por los mismos restauradores.

“Amarguras” en la zona roja
Como dato curioso, mientras las imágenes de la Amargura se exiliaban en cajones en un almacén de la calle Marqués de Paradas, en la Barcelona republicana sonaba “Amarguras”.

Cuando el gran sevillano D. Antonio Filpo estaba en Barcelona durante el dominio republicano, oculto en un inmueble de las Ramblas, oyó una marcha a lo lejos y no podía creer lo que sus oídos escuchaban: “¡Amargura en la zona roja, sin Dios!”… Cuenta el periodista –Pedregal- que todo el amor a Sevilla del señor Filpo “se le subió del corazón a los ojos”… “Y era un entierro en el que unos músicos (algunos de ellos sevillanos) iban tocando la famosa marcha, que canta, con tristezas, a la Madre de Dios”.
martes, 27 de enero de 2009
Entrevista_ Francisco Vélez
(Delegado del Domingo de Ramos)

(Publicado en el boletín de la Hermandad de la Amargura)
Fotografía: Macarena Garrido

-Vuelve al Consejo de Cofradías, ¿cree que estos años son especialmente complicados con los cambios que se están solicitando o produciendo?
Yo creo que siempre que se acomete una responsabilidad de este tipo te encuentras con nuevos problemas que surgen. Además, al estar en una época muy cambiante en todos los sentidos, incluido en el mundo de las cofradías, nos encontramos con varios desafíos. Tenemos el tema de la incorporación de nuevas hermandades o los posibles cambios en la Iglesia diocesana.

-¿Cómo fue su designación?
Yo no pertenecía a ninguna candidatura. Fue una propuesta que me hicieron los hermanos mayores del día. Una noche me llamó Antonio Barrero –hermano mayor de San Roque-, que actuó como portavoz del resto de hermanos mayores del Domingo de Ramos. Me dijo que habían pensado en mí pera ser la persona que coordinara el día. La verdad es que acepté porque, a pesar de que tengo mucho trabajo y de que salí un poco cansado de mi etapa anterior, que dije que no volvía más, me entró el gusanillo y acabé aceptando. Para mí es un honor.

-¿Vio positivo el hecho de que hubiera tres candidaturas para el Consejo?
Es complicado este tema. Creo que los nuevos estatutos deberían de estudiarlo a fondo. Cuando hay varias candidaturas, con el tiempo siempre tiene sus pequeñas secuelas.

-¿Sería positivo que los delegados de día los eligiera también el Consejo de Cofradías?
Esa cuestión no se ha planteado. Es cierto que los estatutos necesitan una revisión a fondo y cambiar algunas cuestiones. Mi opinión es que, al igual que en las hermandades, las candidaturas deben ser cerradas, porque el hermano mayor o presidente del Consejo de Cofradías debería ir con su equipo cerrado. Esto evitaría posibles problemas que surgieran.

-¿La situación actual es problemática a la hora de tomar decisiones?
Debe imperar la democracia y la libertad de voto. Creo que ésa es la grandeza de cuando se elige algo entre varios. Si no sería un “ordeno y mando” y todo el mundo vota lo mismo. Me parece bien que cada uno tenga su opinión y creo que la forma de elegir al pregonero actualmente es absolutamente correcta. Lo eligen la Junta Superior del Consejo y los ocho delegados de día. Sin embargo, me parece que con el Via Crucis sí hay que cambiar la forma. En ésa votan los veinte miembros de Consejo, entre los que se incluyen los delegados de gloria y sacramentales. Creo que el sistema de elección de la imagen para el Via Crucis debería ser distinto porque cada vez quedan menos hermandades y puede que alguna se sienta mal cuando no resulta elegida. Habría que hacer algo para que fuera de una manera más objetiva.

-En esta línea el hermano mayor del Museo, planteó la posibilidad de que se hiciera por orden de antigüedad de las imágenes cada día de la Semana Santa que no hayan salido.
Ésa es una posibilidad. Lo que sí está claro es que hay que cambiarlo para evitar los disgustos que pudieran llevarse las hermandades. Además, de esta forma cada hermandad sabría cuando le toca.

-¿Cuándo se tratará el tema de la modificación de los estatutos del Consejo?
Próximamente habrá una asamblea con los hermanos mayores. Son ellos quienes tienen esa competencia. El Consejo lo que hace es convocar la asamblea, presidirla y formar la comisión –que estaría compuesta por los cuatro miembros de la Junta Superior, cuatro miembros de las hermandades de penitencia, dos de gloria y dos de sacramentales-.

-El Domingo de Ramos es uno de los días con más nazarenos y con más aglomeraciones, ¿será más difícil que el Miércoles Santo?
Así como el Miércoles el escollo importante que se consiguió superar era el de la calle Cuna, por donde pasaban todas las cofradías, el Domingo de Ramos tiene un punto negro muy conflictivo que es el de la Cuesta del Rosario. Por allí, cada hermandad tira para un lado y las aglomeraciones que se forman son muy complicadas de mover para que pase la siguiente cofradía. Otro problema es que es el primer día de la Semana Santa y es cuando todo se estrena. Es cuando surgen problemas de obstáculos imprevistos y que se corrigen para que no afecte a los otros días.

-¿Le cogerá esa ampliación de la carrera oficial? ¿Lo ve conveniente?
El debate y los trabajos preparatorios van a ser inevitables y nos cojerán en estos cuatro años. Otra cosa es lo que tarden. Hay un compromiso con el Ayuntamiento para que se estudie después de la próxima Semana Santa, de cara a 2010. No sé cómo se resolverá. Yo, personalmente, creo que está bien como está, porque habría muchas hermandades que se verían afectadas. No obstante quien tendrá que tomar la decisión serán las hermandades y no el Consejo. Al Domingo de Ramos no le afectaría tanto como a otros días, aunque sí habría alguna hermandad que lo sufriría de manera importante.

-La Amargura.
Prodigiosa. Tanto como hermanad, sus imágenes… le tengo un cariño tremendo. Ahí me puede la razón y el corazón. Normalmente la veo en la entrada y por los palcos. Recuerdo una época que la veía cuando pasaba por la calle Cervantes. Era prodigioso ver ese barco por allí. Espero que este año pueda verla también en esos sitios, porque yo acabo cuando sale El Amor de la Catedral y me dará tiempo. Aunque hasta que no entren todas, como me pasaba el Miércoles Santo, no estaré tranquilo y no soltaré el móvil.

-Veo que le tira la calle Feria…
Muchísimo, allí nacieron mis padres, mis abuelos, nací yo también. La calle Feria es una gran parte de mi vida.

PERFIL
“La calle Feria es parte de mi vida”. Francisco Vélez de Luna sigue la tradición de su antecesor en el cargo, José María Lobo Almazán. Un hombre de 55 años, criado en Caño Quebrado, bautizado como toda su familia en San Juan de la Palma. Un templo que lo vio crecer profesionalmente -estudió Derecho con nuestro hermano Javier Prados- y como cofrade. Era hermano de pequeño pero, como muchos niños del barrio que ansiaban vestirse de nazareno, acabó en Montesión. Con el tiempo se hizo hermano de Vera Cruz, la hermandad de Concha, su mujer. Con ocho años de experiencia como Delegado del Miércoles Santo, el Domingo de Ramos disfrutará de la experiencia y amabilidad de este gran cofrade.
martes, 18 de noviembre de 2008
Publicado en pasionensevilla.tv

Una mirada vale más que mil palabras. A compás del silencio más íntimo, en San Juan de la Palma se producen dos diálogos imposibles. El primero es el diálogo entre un hombre que guarda silencio y una mujer que mira para otro lado. Una mirada perdida que indica el dolor más profundo que puede sentir una madre. Una mirada que cautiva a todo el que clava sus ojos en ella. Es la Amargura el canon de la excelencia y lo sublime, pero a la vez es el paradigma del dolor absoluto.

El segundo es eterno, pero nadie sabe qué le dice o le indica San Juan mientras la Virgen aparta la mirada. Esta eternidad se rompe sólo una vez al año durante un breve espacio de tiempo.

En un mes donde el frío y el olor a castañas se entremezclan, dejando ver con cada vez más antelación un periodo tan dichoso para algunos pero tan cruel para otros, en San Juan de la Palma hay una Virgen que nos devuelve a la realidad social. Se nos brinda, pues, la posibilidad de imbuirnos en la mirada de la Reina del Dolor, en unos ojos que transmiten la fe en Dios por encima de todo, aún cuando la amargura extrema nos envuelve.

Es por ello por lo que hay que acudir a verla, para que sus ojos nos curtan y demuestren los desmanes de la vida. Pero que, a su vez, nos reconforten y transmitan la fe necesaria para afrontarlos.

Es noviembre en la calle Feria, la Amargura está en besamanos.

El autor

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Periodista, licenciado en 2010 por la Universidad de Sevilla. Redactor interino de ABC y de la revista Pasión en Sevilla.

Nueva etapa

Tener un blog debe ir acompañado de tiempo y, sobre todo, ganas. Quizás haya sido la apatía la que ha generado que este espacio haya estado abandonado durante más de nueve meses.

Pero ahora, con un nuevo diseño y otros bríos vuelve a estar activo. He utilizado un programa llamado Artisteer y creo que es el motivo de la repetición de la palabra "Trial". Si alguien sabe cómo arreglarlo, puede enviarme un correo a javiermacias86@gmail.com.

Pido disculpas desde aquí por todo este tiempo y os animo a visitarlo y participar.

Gracias.

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